Los paparrachos y las playas vírgenes

Este puente del 1 de mayo lo hemos pasado en Cabo de Gata. Era nuestra primera vez allí (aunque llevábamos tiempo queriendo ir ante tanta maravilla escuchada) y vimos muchas cosas como para recoger la experiencia en un post. Lo que sí da para una entradilla en este irregular blog fue nuestra primera experiencia con niños en una “playa virgen”.

En Cabo de Gata abundan las playas vírgenes. Entiéndase como virgen aquella que carece de todo tipo de servicio público (incluidas duchas, papeleras o fuentes) y, por supuesto, de establecimiento de ningún tipo. Normalmente están alejadas de los núcleos urbanos y tienen accesos complicados. Unos mucho y otros bastante, por lo que pudimos comprobar.

Nosotros íbamos bien avisados, ya que desde el estupendo blog de nuestra amiga Pili Manrique ya nos habían dado todas las indicaciones, perfectamente complementadas de manera personal justo antes de irnos. Por eso, aquella mañana nos llevó más de tres horas prepararnos para ir: levantar a los niños, desayunos, preparar purés, fruta, agua, meriendas varias, ropa de playa, sombrilla, juguetes para la arena, minitienda para que no le dé el sol al bebé, snorkel… un cuadro, vaya.

Para no alargarnos más en los preparativos, decidimos hacernos la comida (bueno, los bocatas) en la misma playa. Así que llenamos el coche como si emigrásemos a Alemania y nos acercamos a una tienda a comprar las vituallas. Ya estábamos listos para ir a la playa. Aún no eran las 11 de la mañana… ¡nos sentíamos unos fenómenos! ¡Íbamos a ser casi los primeros en llegar!

¡¡¡Los primeros en llegar, dice!!!

¡¡¡Los primeros en llegar, dice!!!

Estábamos alojados en San José, justo al ladito de las dos playas vírgenes más famosas de Cabo de Gata: Mónsul y Genoveses. A las dos se accede por la misma “carretera” desde San José. Mónsul está a unos 5 kilómetros y Genoveses a mitad de camino. El plan era claro: vamos primero a la más lejana, pasamos allí la mañana, comemos y a la otra a pasar la tarde. Además, en caso de que el tema se complicase y sólo pudiésemos o quisiésemos ver una ese día, optábamos por Mónsul por su papel en la historia del cine (Indiana Jones y la última cruzada, Las aventuras del Barón de Munchausen, El viento y el León…) y la cultura (el videoclip de “Ave María” de Bisbal, jiji).

Bisbal e Indy. Dos mitos bien distintos compartiendo playa virgen.

Bisbal e Indy. Dos mitos bien distintos compartiendo playa virgen.

Así que, 5 kilometrinos por la pista de tierra. Una pista de tierra que bien podía haberse diseñado como instrumento de tortura para que los coches que han sido malos deen vida paguen por sus pecados. Qué vibrar, qué ruidos en un coche que cumplía ese día 1 año de vida, qué cantidad de mierda adherida a toda su superficie… un primor. Nos llamaba la atención el no estar prácticamente solos. Formábamos parte de una muy cívica caravana a 20 km/h que generaba unas nubes de polvo marrón muy cinematográficas ellas también.

Y llegamos allí ¡y el parking que está lleno, oiga!

– ¿Y ahora qué hacemos?

– A lo largo del camino no se puede aparcar o te lleva la grúa el coche…

– ¡No, no, que hace 5 minutos había una zona en que se podía aparcar para acceder a una de las calas entre las dos playas!

– Pues venga, rápido, no se vaya a llenar también.

Por los pelos, cogimos uno de los últimos sitios. Ya sólo faltaba coger TODO lo que habíamos preparado esa mañana y caminar hacia la playa. Con dos niños y un carrito de bebé, vehículo perfectamente diseñado para rodar por la arena, como ustedes bien saben.

La escena era dantesca. 700 metros (lo he mirado en el mapa) más cargados que Ortega Cano el día de su boda, arrastrando marcha atrás el carrito con el neñu, cayéndosenos las cosas por el camino… ríete tú de las aventuras de Calleja. No sabéis qué alivio al llegar y ver la playa. Descargar todo el material me produjo una satisfacción difícil de expresar con palabras. ¿Y la playa? muy bonita, sí, pero… ¿mucha gente, no? Pues aquello era sólo el principio. Por aquella carretera seguían llegando coches y empezaron a aparcar en el camino, algunos a 100 metros de la playa (cabrones…), pero claro, ¿qué cojones va a venir aquí la grúa si entre ir, enganchar un coche y volver tardaría hora y media y hay como 100 coches mal aparcados?

La playa es una preciosidad, no me digáis que no. La pena es que con tanta gente pierde el encanto y con niños ni te puedes plantear subir a la duna que trepa sobre la loma desde la que está hecha esta foto tan maravillosa.

La playa es una preciosidad, no me digáis que no. La pena es que con tanta gente pierde el encanto y con niños ni te puedes plantear subir a la duna que trepa sobre la loma desde la que está hecha esta foto tan maravillosa.

Total, que nos llevó un buen ratito quitarnos el cabreo de encima y empezar a disfrutar de la playa, que en aquel momento no estaba como San Lorenzo o Benidorm, pero había más densidad humana que en la mayoría de las playas de Ibiza o Costa Brava. Daba igual. Era el momento de disfrutar, que teníamos todo el día por delante. Así fue durante unos minutos, hasta que escuché estas fatídicas palabras:

– ¡¡Nos hemos dejado la bolsa del carrito en el apartamento!!

¡La bolsa del puto carrito! ¡Con las toallitas y los pañales! ¿Qué esperanza de vida playera nos dejaba este descubrimiento? ¿Cómo podía ser posible que en el cargamento que llevábamos no hubiera ni un pañal escondido en algún sitio? Un montón de ideas revoloteaban en mi mente aturdida cuando de repente me di cuenta de otra cosa:

– ¡¡¡¡El pan, mamanatas, que no hemos comprado pan!!!!

¿Qué íbamos a comer? ¿una lata de bonito a cucharadas? ¿una barra de fuet a mordiscos? Nosotros podríamos arreglarnos, ¿pero el guaje? El único que estaba con el sustento garantizado era el pobre neñu, con su puré en el termo. Allí estaba feliz, inconsciente de nuestro desatino con los preparativos.

Dos horas aguantamos en la playa. Nos dolían los dedos del cruce permanente confiando en la bondad del neñu para no cagarse encima y complicarnos más la vida. Cumplió; es un santo.

El retorno al coche no os lo vamos a contar, porque fue tan coñazo como la ida, pero sin la esperanza de encontrarse algo bonito al llegar. Pese a lo que pueda parecer al leer esto, fue un día muy divertido que completamos con la visita al faro del Cabo de Gata y al Cortijo del Fraile (otra carretera infernal de tierra, más larga todavía), donde se rodaron secuencias de El bueno, el feo y el malo y donde ocurrió el triste suceso en los años 20 que recogiera Lorca en su “Bodas de Sangre”.

El cortijo del fraile. No nos extraña que tantos western se filmaran en Almería. La luz y los paisajes son sencillamente increíbles.

El cortijo del fraile. No nos extraña que tantos western se filmaran en Almería. La luz y los paisajes son sencillamente increíbles.

Y un apunte para los amantes de lo virgen: las playas de la mayoría de los pueblos de la zona (La Isleta del Fraile, Las Negras, Agua Amarga…) son muy bonitas y estaban casi desiertas. Igual son menos vírgenes por poder tomarte una cerveza a pie de playa, pero si lo que queréis es tranquilidad y espacio, quizás no merezca la pena tanto esfuerzo.

Otro día, más, que ya nos estamos extendiendo mucho. Al Cabo de Gata, volveremos.

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29 responses to “Los paparrachos y las playas vírgenes”

  1. Noe says :

    Sois de lo que no hay… ya imagino que para salir a las 11 os levantariais a las 7 más o menos, y encima os vais sin pañales ni comida… Jaja. Pobres criaturitas, tienen el cielo ganado. No pueden ser más buenos! Con lo que a mí me gusta la playa, si me pasa algo así me da algo! Yo te hubiera mandado al apartamento mientras me quedo tomando el sol. Y los niños con el padre, claro. Un poco de relax! 😛

    • paparracho says :

      Pues poco más o menos nos levantamos a esa hora, sí. Y no difames, que comida sí llevábamos. Otra cosa es que no hubiera pan para hacer los bocatas.

      Lo de mandar al marido a por las cosas (calcula hora y media entre la ida y la vuelta) funciona con santos varones como el tuyo, pero conmigo… JAJAJAJAJAJA.

  2. delunaresypanales says :

    jajajajajajajajajaja, pero lo cierto es que el escenario no podía ser mejor… A nosotros nos encanta San José!!!!

    • paparracho says :

      La verdad es que la zona es una pasada. Es como estar en otro país; tan distinto a todo lo que conocíamos hasta ahora. De todas formas, creo que la próxima vez probaremos en otros pueblos menos urbanizados. San José empieza a dar un poquito de miedito ya; esperemos que no se convierta en otro Carboneras!

      • delunaresypanales says :

        Vaya…. Nosotros hace unos años que no vamos por allí, pero recuerdo que la primera vez que lo vi, pensé que si de alguna manera merecía la pena hipotecarse era en una casa allí, jijijijijijiji

      • paparracho says :

        No me importaría en absoluto tener un apartamentito allí. Lástima que la capacidad crediticia no dé para más, jajaja. Aun con los inconvenientes que tuvimos aquel día, el sitio nos encantó.

  3. Laura says :

    Hola guapos!!!

    Yo iba de peque a San José, y en aquella época, si que es verdad que no había nadie y soy de las afortunadas que he podido disfrutar de estar en Monsul con 10 personas más, pero mi favorita es la “gran desconocida”, que es la siguiente cala a Mónsul..la Media luna, por si queréis ficharla para la próxima vez.

    Con respecto a vuestra aventura….la próxima vez a hacer una lista e ir tachándola, que el neñu, puede cometer algún error (sin querer) en otra ocasión! 😉

    • paparracho says :

      Nada, nos quedamos con ganas de volver ahora que ya inspeccionamos el terreno. Tiempo habrá para más calas y lugares olvidados… y si los peques crecen un poquito, mejor!

      Tachar las tareas de una lista? Y dónde queda la emoción entonces, jijijiji.

  4. sarablancos says :

    Lo primero, ¿sabéis que quien pisa el cabo no puede dejar de volver?, 20 años llevo yo y el maromen 40 yendo a nuestro reducto de paz, Las Negras. Allí nos sentimos en casa, bien es verdad que solemos ir fuera de temporada, pero esta semana santa estuvimos por allí con unos amigos y como se lo pasaron los enanos. La próxima vez no dejéis de reservar una paella en “El Manteca” os prometo que no os defraudará, además Antonio y Nico son lo mejor. En cuanto a lo de la grua, en Semana Santa no, pero en verano hacen el agosto, entre las multas y los que se llevan, hacen bote.

    Y segundo, asustadita me ha dejado el despliegue, voy a ser peor madre de lo que pensaba, yo solo llevo un par de toallas, la sombrilla, crema para el sol, agua y unas viandas para el enano, bien es verdad que yo eso de comer en la arena no me mola y solemos ir a comer a algún sitio y luego si eso volvemos…

    • paparracho says :

      Ay, esa recomendación paellera qué bien nos hubiera venido, con lo arroceros que somos nosotros. Para la próxima.

      Sólo pudimos pasar por Las Negras un ratito de camino a Mojácar, que íbamos a ver a unos amigos. Pero nos gustó mucho. Y también Agua Amarga. Mantienen un poco más de ambiente a ese reducto de paz que comentas.

      No creas que eres peor madre, no. Es que nosotros somos unos playeros terribles. Amateurismo puro y duro. Por más que nos carguemos de cosas, siempre nos falta algo. Y tampoco nos gusta mucho comer en la playa, pero irse de allí y volver nos parecía misión imposible!

  5. Mi Álter Ego says :

    Jajajaja. Sois todos unos aventureros… Lo bueno es que os lo tomáis con humor y hasta tenéis intenciones de volver. Eso es tener valor, oye. Besotes!!!

    • paparracho says :

      Quién dijo miedo! En una playa estamos más perdidos que Marco el día de la madre, pero hay que intentarlo!

  6. vaninasblog says :

    Vaya odisea,me pasa a mi, y con los ataques de histeria de cucharita en el coche,el padre
    es capaz de abandonarnos a nuestra suerte!
    Pero algo de conexión tenemos, porque el domingo,comida familiar,lejos de cualquier establecimiento, y a la tercera caca de cucharita, voy a por el pañal, y ya no había,y allí estaba ella,con el culete al aire,sin posibilidad de marcha atrás,empecé a buscar carritos, nos metimos la vergüenza en algún sitio íntimo, y fui a pedir un pañal, que amablemente me dieron, y que yo me ofrecí a pagar!
    La pinta de las playas se sale, menos mal,que tenéis buen humor
    Besos mil

    • paparracho says :

      Bueno, mujer, pedir un pañal tampoco era para tanto… y qué ibas a pagar? 25 céntimos? jajaja Y no me creo yo que os fuese a abandonar el padre de las criaturas, que es un tío bien paciente, que lo sé yo! 😉

      Eres la pera, Natalia!

  7. Martina Calzada says :

    Qué bonito lugar!!! No hemos estado nunca, pero ya me habéis metido las ganas 😉 Como siempre geniales vuestros post, sólo he echado en falta los apuntes de Mamanatas, ya sabéis que a mí me gustan a lo Pimpinela 😉
    Besos guapos!!!

    • paparracho says :

      SI es que últimamente estamos de acuerdo en todo! (en realidad es que es más vaga que la chaqueta un guardia!) 😉

  8. manana says :

    jiji.No me quiero imaginar las caras.Menos mal que los güajes son unos santos

  9. carmela says :

    Soy la monda,yo por veros ,menuda odisea,pero yo creo que sigue ganando el de Nico en la pradera sin pañal,cuando seais viejinos tendreis muchas cosas que contar a los nietos

    • paparracho says :

      Con la memoria que tenemos, no sé yo si tendremos anécdotas. Menos mal que tenemos el blog, habrá que imprimirlo, jajaja.

  10. Accidentalmente says :

    Jajajajajaja, me parto!! Me suena un montón, nosotros siempre nos dejamos algo. Dejad de moveros tanto, que tenemos ganas de veros familia!!!

    • paparracho says :

      La verdad es que llevamos una racha que no paramos, pero vosotros no lo hacéis mal, no… lo de vernos lo arreglamos pronto seguro. 😉

  11. Betu says :

    Esos papis hippies! Ya veréis qué resolutivos os salen los niños. Seguid escribiendo. Nos morimos d risa.

    • paparracho says :

      Resolutivos no sé yo, el mayor es bastante cagadete para todo. Una tranquilidad de niño, no tienes miedo a que te la arme nunca. El pequeño, sin embargo, ya apunta maneras de trasto. Y eso que no sabe ni gatear! Tendremos que llevarlos a Essen a ver cómo se desenvuelven! 😉

  12. Ángela says :

    Holaaaa!!! Anda q no hacía tpo q no me pasaba por aquí.Me ha encantado vuestra entrada por partida doble,porque me habéis hecho reír y recordar esos tpos en q mis enanos eran más peques y por descubrirme unos lugares tán bonitos y cinematográficos. Un besazo enoooorme para los cuatro

    • paparracho says :

      Tengo pendiente escribir sobre los antiguos estudios de los espagueti western. Es genial si te gusta ese cine y para los peques está muy bien. Tengo un montonazo de fotos, pero tengo que trabajarlas un poquito antes… a ver si me puedo poner en algún momento, que no me da la vida para más!

  13. Catalina de mamatambiensabe says :

    Peero como te quejas Paparracho! Si ese es un paraíso.. de hecho para nosotros lo es. Llevamos tres veranos seguidos yendo, nos alojamos en el hotel en Las Negras y nos vamos en coche hasta San Juan y de allí el autobus para no perder tiempo con el parking… ese es para mi, mi pequeño gran refugio… allá cargo mis baterías para todo el año.

    Eso si, no sé si con los críos tan peques sea tan buena idea… ya sabes… aunque el primer año que fuimos estábamos en plena operación pañal con ElPeque, y fue muuuu divertido (no digo más).

    Cuando sean mayorcitos tienes que volver, hacer kayak por las sirenas es una de las mejores experiencias del mundo…. eso lo paga mastercard 😛 , jijij

    Un abrazo

    • paparracho says :

      Quejarme lo llevo en el ADN. Soy como el pitufo gruñón, jajaja. Pero coincido contigo en varias cosas: creo que hubiera sido mejor si hubieran sido algo mayores los peques y aquella zona es bastante paradisíaca. Simplemente creo que hay otros rincones menos famosos por la zona que pueden tener más encanto que este. Lo encontramos demasiado lleno… y eso que era sólo el puente del 1 de mayo.

      Vimos a gente haciendo kayak por las sirenas y parecía muy chulo, pero para eso sí que nos falta mucho!

      (operación pañal en una playa virgen. Eso promete!)

  14. Miss y Mister Golosina says :

    Ahora leo esto!
    Sabéis q cada año parte de mis vacaciones en agosto las paso allí? En Los Escullos, justo antes de la Isleta DEL MORO yendo desde San José. Recuerdo q Pili fue el año pasado estando yo allí, aunque finalmente no pudimos vernos.
    Sólo puedo decir que es precioso, un paraíso.
    Un beso familia (qué poco nos “vemos”, ainss)
    Noelia

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