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Pasado el aŕbol… al fondo a la derecha

Érase una vez un guaje al que su profesora veía preparado para dejar el pañal… ¡¿Cómorrl?! Dijeron sus progenitores a la vez.

Con lo seguros que nos sentimos los papás con San Pañal… vale, nos quejamos de su precio pero ¡que nos quiten lo cagao!
(Atención al bebé desgañitado del fondo que por la gracieta del hermano no le hacen ni puto caso)

En realidad, esta historia comenzó mucho tiempo atrás, cuando el pequeño empezó a hacer pis en el orinal.  Por aquella época, estaba muy orgulloso de poder miccionar (¿habrá palabra más fea que esta? yo prefiero decir “mear”, no me caracterizo por mi finura…), pues eso, estaba tan orgulloso de no mearse en el pañal que le encantaba bajarse los pantalones en cualquier lugar; ¡qué afición a este exhibicionismo evacuador! Como me despistara un segundo andaba medio parque con los pantalones por los tobillos, pero también lo hacía en el supermercado,  en la panadería, en el autobús… Aquí lo cuenta con mucho “detalle” paparracho.

La siguiente fase fue la de sentarlo en el inodoro (otra fea; mejor váter, ¿no?). Y en ese momento la cosa empezó bien, muy bien, demasiado bien… mientras los padres de otras criaturas meadorasbarracagadoras tenían problemas para sentar a sus vástagos en el “trono” (conocemos algún caso en el que lo utilizaba como si fuera una moto pero de lo otro nanaina), el nuestro se podía tirar allí sentado su cuartito de hora, veinte minutos, y de ahí pa’rriba; a mí lo que me extrañaba es que cuando se levantaba caminaba normal!!… ¿cómo era posible que no se le durmieran las piernas? Es lo que tiene la afición lectora-escatológica…

paparracho: a él no se le dormirán las piernas (aunque queda con las marcas del adaptador el pobre), pero a mí sí. ¡Si casi me duermo allí entre el Pollo Pepe y el Ratón Nicolasete! Madre mía, con lo que yo soy, que cuando entro en el WC, por el tiempo que estoy nunca se sabe si fui sólo a mirarme al espejo o a preparar un buen frosting de chocolate como buen trendy-dad que soy.

El otro incoveniente de esta fase era la planificación porque, claro, intentar salir a determinada hora era imposible: ¿cuánto nos iba a llevar el momento allbran? Y el día que decides, junto con paparracho en gabinete de crisis, sentarlo en el váter 20 minutos antes de la hora, ese día el tío finiquita el tema en cero coma y justo cuando estás poniéndote la chaqueta para salir por la puerta: ppprrrrrrr (sonido pedo) y se caga… y encima se caga blando… ole tus…

paparracho: oiga usted, que está mancillando el honor del guaje. [modo PADRAZO = ON] ¡Nunca hizo eso desde que le quitamos el pañal! Pasó alguna vez cuando aún lo llevaba, pero ahora lleva semanas y semanas limpio, que quede claro. No te preocupes, guaje, que está aquí tu padre para defenderte de ésta. [modo PADRAZO = OFF]

¿A quién no le ha pasado esto alguna vez? Nosotros confesamos: alguna vez, pero cuando te das cuenta, coño, repite la foto delante del espejo ¡sin flash!

La etapa actual es la de “Érase una vez”. Sin pañal que vamos por la vida como unos insconcientes, kamikazes, temerarios… Para ilustrar nuestra falta de sentido común un botón: a nadie se le ocurre empezar el primer día sin pañal pasando todo el día fuera de casa; a nosotros sí; a nadie se le ocurre que ese día fuera de casa sea  en la pradera madrileña en San Isidro; a nosotros sí; a nadie se le ocurre llevarse el orinal para pasar el día entre gallinejas y jóvenes haciendo botellón; vengaaaa, todos juntos, a quién: ¡¡a nosoootros siií!! ole nuestros…

Era para habernos visto: para empezar, teníamos al guaje en calzoncillos, camiseta de tirantes y chaleco de chulapo con clavel… ¿alguien puede superar eso? Cada poco lo poníamos a hacer pis; para no vaciar su contenido al lado de todo el mundo nos dábamos un paseo de unos 200m hasta una zona de matojos y allí lo limpiábamos con unas toallitas “de aquella manera” y vuelta a nuestra zona de acampada; pero llegó el momento orinoco con canoa (a.k.a. pis+caca) y nos enfrentamos a ello como un equipo unido: fuimos los dos a las labores de limpieza, paparracho pudo tirar prácticamente todo el líquido y quedarse con el sólido, mamanatas sujetaba una bolsa en la que paparracho depositó dicho sólido, esa bolsa la tiramos a un contenedor (sí, parecía que habíamos ido con Toby), y a continuación otra vez limpieza “de aquella manera” con las toallitas, en esta ocasión más concienzudamente, aunque fuimos afortunados: el sólido era bastante sólido… A la muchachada de la zona la teníamos alucinada con el orinal paseo pa’rriba paseo pa’bajo.

paparracho: a fe de ser justos y puestos a contar anécdotas, te falta la del otro día. Sí, esa en la que pensaste que ya estaba listo para mear de pie contra un árbol y simplemente le ayudaste a apuntar y listo. Resultado: el niño meado encima por culpa de una madre inexperta en prepucios… a tus casi 40 años!!!

[Voy a hacerme inexperta en tu prepucio, gilipollas; “a tus casi 40 años”… esta no te la perdono.]

Ese día quedará para siempre en nuestra memoria (y en este blog, que hará que el guaje nos tenga cierto resquemor y que la posibilidad de asilo tercermundista para nosotros aumente más que la prima de riesgo).

Padres del mundo: si la profe dice que están preparados y si queréis a vuestros hijos, animarsen a quitar el pañal… no vaya a ser que se lo quiten ellos mismos.

Y bueno, la verdad es que a día de hoy tenemos que agradecer a esta profesora la confianza que ha demostrado tener en el guaje. Por ahora lo lleva estupendamente, pocas veces se le ha escapado, empieza a pedirlo, le hemos espaciado el tiempo de sentarlo y creemos que ya ha concluido exitosamente la operación pañal. Eso sí, esperemos no estar pecando un poco de “sobraos” y que llegue el día en que nos la monte a lo grande y bien gorda: no sé, se me ocurre, por ejemplo, que se te cague en el metro… siento pánico solo de pensarlo, OMG!!

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Paparracho y la noche de chicas

Ay, qué semana de pasión… muchos de vosotros sabéis que en los últimos días, tres chicas con blogs similares a este (en cuanto a ser blogs “no serios” relacionados con la paternidad) empezaron a darse miminos por el twitter y al final decidieron quedar para tomar unos GTs (Gin-Tonics en versión 140 caracteres) y ampliar la convocatoria a otras madres del ambientillo. Como aquí cuadrar agendas no es algo fácil, se fijó una fecha a varias semanas vista: el 15 de junio, ya bien conocido en la madresfera como #15J. Empezaron a juntarse unas poquitas, luego otras pocas más…

Después de unos cuantos días, yo empecé a animar a mamanatas para que se apuntase a la que ya en aquellos momentos se convocaba con hashtags como #maridosdominados #nochedechicasya, etc. ¿Por qué la animaba? Porque desde que tenemos al guaje salimos menos que los Roper ya que:

  • Nos encanta salir juntos: fuimos amigos antes que pareja, con lo que nuestros colegotas son casi todos comunes y nunca hemos sentido la necesidad de salir en grupos de género.
  • Salir juntos en Madrid es un problema, porque nos da cosa dejar al guaje con un canguro desconocido y porque no queremos abusar de mi hermana.
  • Yo, por mi parte, de vez en cuando todavía tengo algún sarao con los compañeros de trabajo, pero esta chica es que no sale de casa ni con agua caliente!!!

mamanatas: casualmente me ha pasado que las poquísimas veces que he pretendido levantarme más tarde, los astros se alinean y ese día el guaje se despierta antes que nunca y paparracho no puede controlar a una personita de 2 años y evitar que golpee la puerta, llore y grite hasta que consigue entrar. Así que no, lo de salir y no poder vegetar al día siguiente en condiciones, ¡no mola!

Vamos, que o salimos en Gijón gracias a los nunca suficientemente bien ponderados abuelos, o nos mimetizamos con el sofá como si fuéramos camaleones.

La cosa es que a mamanatas ya la tenía convencida y todo iba bien. Eran aquellos alegres momentos en los que yo me dedicaba a darle un poco de vidilla a la incipiente convocatoria tomándoles el pelo haciéndome el machista poniendo en duda la asistencia de mamanatas, enviando tweets sobre treintañeras oxidadas y desorientadas, señoras bailando la yenka o que dicen “pinchadiscos” y aquel otro en el que anunciaba que las primeras marcas que promocionaban el evento eran Tena Lady, Indasec, Lady Grecian y Punto Roma. Creo que nunca tuvimos tantos RTs; qué bien lo estaba pasando… 😀

Punto Roma (bueno, en realidad parece que es Punt Roma): ¡MODERNISMO ABSOLUTO!

mamanatas:  ¿hay algo más cutre que descojonarse de los chistes que cuenta uno mismo?… ¡sí! descojonarte a mandíbula batiente y repetirlos hasta 3 veces, y además intentar explicártelos. Pero hay más: todavía es peor intentar dar esa imagen de machista y luego andar llorando por casa con la duda de si realmente pensarán que eres así y pedirle a tu mujer que escriba tweets desmintiéndolo… paparracho es así: me deja salir hasta las mil pero pretende decirme lo que tengo que escribir para lavar su imagen. ¡Vamos, hombre!

Pero entonces comenzó mi autotortura psicológica: llegó un momento en el que el principal eslógan era #DesvirtualizaciónRealYa y que las apuntadas eran veintipico, luego 30, luego 35, 40… decenas de personas que habitualmente comentan en este blog o que escriben otros que nosotros leemos. Personas que, en algunos casos se venían desde ciudades a más de 500 km de Madrid y a las que me iba a perder la capacidad de conocer en persona.

Cuando me di cuenta de lo que se estaba montando y que yo no iba a estar allí… así me puse.

Coño, aquello ya no era una noche de chicas para tomarse unas copas… era el mayor encuentro de bloggers sobre paternidad de la historia de España. Y yo, que soy muy de naturaleza sociable no quería perdérmelo. ¿Que tengo pene? Eso no me convierte en chica pero… ¿y si os digo que devoro cada Cuore que encuentro a mi paso? ¿y que me encantan las comedias románticas? Yo tengo un lado femenino muy marcado, creedme. De hecho, voy a plasmarlo en algún post para demostrarlo en las próximas semanas. Un montón de verdades inconfesadas que muchos hombres seguro que comparten pero que pocos están dispuestos a reconocer públicamente.

mamanatas: [¿Que tengo pene? Este tío ya no sabe qué hacer para subir en el klout. A la pregunta: pasopalabra]

Entonces empecé a llorar por las esquinas. Primero en casa, donde la pobre mamanatas decía comprenderme y apoyarme y luego, a mi amiga con un hijo peludo y una hija electrónica. El apoyo de ésta, a mis espaldas, llegó en forma de encuesta en el evento de facebook creado para esta macroquedada (¿Qué os creíais? aquí hay evento, patrocinadores y algunas otras cosas que me he enterado y de las que no puedo decir nada bajo riesgo de muerte). La cosa no empezó bien y fueron varias mujeres las que expresaron sus reticencias, pero tras el apoyo de la organización y sobre todo, tras la defensa de esta santa que comparte la vida conmigo, varias cambiaron el voto y fui admitido como UNA más.

“Con faldas y a lo loco”. Así anunció la mamá del Gremlin mi asistencia y la de papalobo al #15J.

Y es que en la quedada del #15J, yo seré eso: una más. Estamos en la segunda década del siglo XXI y, lamentablemente, el hombre aún tiene poco interés en participar activamente en foros relacionados con la crianza. Al contrario de lo que ocurre en otros ámbitos de la vida, no es que seamos marginados por el grupo mayoritario, sino que creo que muchos aún piensan que estas cosas son más “de mujeres”; nos autoexcluímos.

No es mi caso y por eso estoy tan ilusionado con el encuentro de bloggers del #15J. 48 mujeres y dos hombres nos juntaremos para compartir una noche de la que se guardan muchos secretos pero que promete ser apasionante. Esta vez he liado a mi hermana para que ejerza de canguro, pero es que la ocasión lo merece.

Esto del #15J es una cosa seria… si hay manifiesto y todo!!! Como podéis ver, un servidor está amablemente incluído en la descripción junto a mi inseparable mamanatas

Dicho esto, os agradezco a todas que me hayáis aceptado como una más, pero al final no voy a ir porque ese día España juega un partido de Eurocopa y lo primero es lo primero. Seguro que lo entendéis.

QUE NO!!! QUE ES BROMA!!! (que España juega el día anterior, jejeje)  😛

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Confesiones: En ocasiones somos ñoños

Esperando el perdón y la comprensión de nuestros amigos de noñoño (de cuyo manual somos fervientes admiradores), publicamos esta entrada porque no aguantamos más la careta. Sí, nos gusta ir de guay: vemos pelis y series con las mejores críticas y siempre en versión original (aunque sea en chino-mandarín), escuchamos solo música de calidad y nunca mainstream, leemos literatura de la güena nunca best-sellers, nos gusta Malasaña nos gustas tú…, y así un largo etc.

Pero, de vez en cuando, nos sale a pasear la ñoñería y nos ridiculizamos hasta límites insospechados. Es cierto que nunca le pondríamos borlas en los calcetines al guaje ni pantaloncitos con tirantes sobre leotardos color carne, todo tiene un límite, pero si bien el guaje se libra de estos momentos moñas, nosotros tenemos bastante para callar.  Para hacer creíble este ridículo os mostramos algunos ejemplos:

  • A mamanatas le encantan las cosas tiernas con animalitos. Algo así como lo de la foto. Enchufarse tres capítulos seguidos de The Wire en versión original y disfrutar con esto parece incompatible en la misma persona, pero no.

Es superior a mí. Me traía uno para casa... ¡es tan achuchable!

  • Pero paparracho puede reirse poco si hablamos de ñoñería. El otro día reconoció en público que a veces escuchaba a los Eagles, que es AOR del bueno pero no como para ir confesándolo por ahí. Eso aún tiene un pase, pero lo que no lo tiene es verlo emocionado en navidades bailando con el guaje ESTO:

Como perversión común hay algo que seguro que muchos también compartís, pero que pocos os atrevéis a confesar: las películas de animales, principalmente de perros. Si los animales hablan, ya es imposible que nos despeguemos del sofá. ¡¡¡CÓMO RESISTIRSE A ESO!!!

Y ya con el guaje el agilipollamiento, en ocasiones, es total; a veces le decimos unas cosas horrorosas del tipo: cosita linda, linderito de mi corazón, amor de los papás… hasta que el churumbel se harta de tanta mariconada y nos da un sopapo en todo el gepeto… tal cual, bien merecido.

Nosotros antes no éramos tan ñoños, todo hay que decirlo. Teníamos nuestras cositas (lo de las pelis de canes parlantes venía de serie), pero el embarazo nos alteró el orden neuronal y ahora sufrimos estas perversas consecuencias. Para que apreciéis cómo ya despuntábamos en aquel momento, vamos a compartir con vosotros nuestros primeros regalos del día de la madre/padre:

  • De mamanatas a paparracho: Faltaban dos meses para el acontecimiento y aprovechó para regalarle esta monería. Paparracho disfrutó muchísimo, y eso que mamanatas no dejó pasar la oportunidad para lanzar uno de sus reproches…

Ay, no nos digáis que no está mono apoyado en la placenta como si fuera su almohadita.

  • De paparracho a mamanatas: Ojito al dato con esto. Paparracho hacía una foto semanal del avance de la panza de mamanatas, más que nada por interés científico ya que en ese cuerpecillo de menos de 45 kilos le parecía imposible que fuera a caber un bebé. Una a una esas fotos fueron cayendo, pero al final se animó a montar un vídeo con ello poniéndole la canción que sonaba una y otra vez en la radio cuando hicimos nuestro viaje por Italia en plan road movie (Italia, uno de los lugares sospechosos de ser donde fue concebido el guaje). Cuando se lo enseñó a mamanatas (que no sabía nada)… bueno, inenarrable. Los pelos como escarpias. Muy romántico todo.

Madre, lo acabamos de ver ahora y ¡en perspectiva la cosa es peor de lo que pensábamos!

En fin, hay que asumirlo y tenemos justificación: somos padres primerizos, faltaba una semana para el nacimiento y estábamos tan pletóricos que esa felicidad nos desbordaba y nos dio por aquí a pesar de que el guaje todavía estaba en la barriguita (de mamanatas, paparracho viene así de serie). Esto de la barriguita queda un poco ñoño… pero qué vamos a decir: “a pesar de que el guaje todavía era un feto de 27 semanas, y por tanto, ya hablamos del principio de viabilidad del feto, blablablá blablá “. No nos jodáis, nos quedamos con la primera frase por más moñas que quedemos porque con la segunda parece que estemos hablando de una apendicitis (si metemos algún taco le quitamos ñoñería al asunto, ¿verdad?).

Corriendo el riesgo de generar más polémica y más recelos con este post que con el de “El parto no es solo nuestro” os animamos a que os descojonéis de nosotros abiertamente y/o compartáis vuestra ñoñería para hacernos un favor y así no sentirnos tan mal.

Gestión de situaciones especiales con niños (Parte 2)

En esta entrada, continuamos compartiendo con vosotros esos pequeños consejos que nos ayudarán a sobrevivir a situaciones otrora simples y cotidianas y que ahora se antojan más complejas que hacerle la manicura a Eduardo Manostijeras. Además, te ayudarán  a sacar adelante a nuestros inocentes vástagos y que se conviertan en personitas de provecho.

Situación 1:  Las consignas.

Descripción: Las consignas son tus amigas. Están a la entrada de grandes tiendas, salas de exposiciones, palacios de congresos, estaciones de tren… quizás no las has visto desde que te fuiste de interrail, pero siguen con nosotros.

Consejo: Ahora que tienes un minitú, pueden serte de gran ayuda. Puedes dejar allí el carrito del niño y subírtelo a la mochila o fular, con lo que dispondrás de un ligero dolor de espalda y un par de manos estupendas que te pueden ser de mucha utilidad. También puedes aparcar en la consigna todos los cacharros que hacen ruido que tu bebé lleva consigo. No le gustará mucho la idea, pero sabes que en 2 minutos no se acordará de ello y la gente que te rodea lo agradecerá.

Nunca llegues a: Pasarte a la hora de decidir dejar cosas en consigna. Tú y yo sabemos qué es lo que más ruido hace de todo lo que llevas contigo, pero aunque solo vayan a ser un par de minutos y estés en pleno momento de transtorno mental transitorio, descarta esto!

Él nunca lo haría (¿o sí?)

Bonus: Ojo, que la consigna niño-retén no es la peor opción. A alguno por ahí le dicen que se puede llevar contigo el niño en el carrito de la compra, y entiende esto:

Al menos esperamos que el nene explote esto en el futuro y pueda vivir de su sueldo como contorsionista

Situación 2:  La playa

Descripción: Reconozcámoslo: ir a la playa con niños ya no es lo que era antes… pero así y todo (gran suspiro), cómo disfrutamos los papis los primeros años de vacaciones con el guaje en la playa: viendo su reacción con la arena, con el agua, con las olas…

Consejo: Está muy bien que tú disfrutes y hagas disfrutar al guaje todo lo que puedas y le enseñes a jugar a lo bruto; total, si cae sobre la arena no se va a hacer mucho daño, y si cae sobre el agua tampoco, simplemente hay que estar pendiente de que no se ahogue, eso sí.

Nunca llegues a: Lanzar a tu hijo como si no hubiera un mañana. Vale que son casi de goma pero el susto no se lo quita nadie. Deja de utilizar a tu vástago para hacer ejercicios de brazos: aunque sea como un muñeco en realidad es ¡ una personita con vida!

Señoras y señores, con ustedes un héroe y un par de gilipollas. Bueno, tres, que la señora está haciendo fotos.

Situación 3: Desplazamientos por ciudad

Descripción: Tienes que ir hasta el centro a hacer unas compras o dar un simple paseo. Esto te lo plantearás a diario si vives en un barrio tan aburrido como el nuestro.

Consejo: Coche, metro, tranvía o bus son tus opciones (siempre y cuando tengas en cuenta el consejo anterior). También puedes usar la bicicleta si sabes por dónde evitar que te maten (cuidadín!).

Nunca llegues a: Usar la moto, salvo que tenga sidecar (si tienes una con sidecar avísanos porque es un sueño de infancia no cumplido!). Nuestra vespa es suficiente para sentirnos felices en plan Quadrophenia moviéndonos por Madrid, pero no es un medio de transporte válido con niños pequeños. Desde luego, evita la tentación de subirlo para un trayecto corto por más que creas que hay formas de ocultarlo de los ojos de la policía. Si lo has ocultado lo suficiente para eso, el que tiene un problema serio es el niño!!!!

Menos mal que han puesto una flecha...

Bonus: Ojo con las bicis. Por más que lleves asientín de seguridad para el nene, no siempre van cómodos.

Disfrutando del paisaje

Situación 4:  Ir de romería

Descripción: Qué grandes las fiestas de pueblo con sus borrachos, sus orquestas, sus fritangas… Aquí en la meseta no son lo mismo, porque no hay sidra ni son religión veraniega (en Asturias mucha gente lleva todo en la agenda, aunque no lo creáis), pero no dejan de ser fiestas al aire libre, así que puedes estar con los guajes asilvestraos.

Consejo: No pasa nada por bailar e incluso disfrutar con las canciones pachangueras que toca la orquesta: nadie de tu trabajo tiene por qué enterarse; tampoco pasa nada por saltarse un día el régimen y meterse entre pecho y espalda un bocadillo bien hermoso de panceta a la parrilla o un bollín preñau.

Nunca llegues a: Ser  uno de esos borrachos que para que los guajes no se asilvestren demasiado y tenerlos bien controlados simplemente los pone en un sitio alto desde el que vean la orquesta y no se puedan bajar. O al menos, si lo vas a hacer, fíjate bien dónde los pones, que todos sabemos la de seguridad que suelen poner en sus instalaciones los empresarios llamados feriantes.

No seamos injustos. A lo mejor este hombre fue Presidente del Gobierno y, claro, no sabe inglés.

Situación 5:  Hablar de sexo

Descripción: Es importante que nuestros hijos, en su fase adolescente (¡o antes, amigos!) tengan la mayor información sobre sexo. Sí, esto es fácil decirlo pero ya veremos cuando nos toque.

Consejo: No nos queda otra. Hacerse a la idea de hablarles de sexo es mejor que hacerse a la idea de que ellos te lo cuenten a ti primero; o peor, que no te lo cuenten. ¡Y con lo resabiaos que vienen ahora!

Nunca llegues a: Explicarle antes lo que es el porno, y además en persona y además en vivo y en directo. Vamos, que solo le ha faltado pedirle a la niña que le hiciera la foto para  salir él con la jamona al lado.

Seguro que los amigos masculinos de la niña opinan que este padre es guay

Bonus: Ojo, no se trata solo de no llevárselos a Festivales porno. Si vas a traer a alguna profesional del baile a casa, acuesta antes a los peques, hombre.

Lumi no es... hay una señora en pijama controlando! Y qué padres irresponsables: la niña ya es muy mayor para llevar chupete...

Situación 6: conciertos y festivales.

Descripción: Si has estado en algún festival, recordarás la experiencia como algunas de las mejores de tu vida. Gente como tú, con tus grupos favoritos a 10 metros de distancia, el nivel de autoexigencia en higiene y comodidad por los suelos porque el resto lo compensa… en fin, el paraíso del ocio juvenil.

Consejo: Los festivales no son sitios para hijos. Incluso hay quien duda que sean sitios para padres (yo no recuerdo muchos padres a mi alrededor cuando iba al FIB o al Primavera Sound). Puede ser que estés a punto de liarte la manta a la cabeza porque este año viene Wilco o Yo la Tengo, pero asegúrate de encontrar acomodo para tu hijo en casa de unos siempre queridísimos y utilísimos abuelos.

Nunca llegues a: Que no, que no lo lleves. Tiempo habrá a que quiera ir él, porque te adelantará por la derecha en menos que canta un gallo. Ah, ¿que quieres desoir este consejo y te lo llevas? Pues intenta mantenerte alejado de las muchedumbres y de los múltiples vicios a tu alrededor. Recuerda que los niños son auténticas fieras en absorber cualquier experiencia que ven a su alrededor.

Sí, lo que el padre tiene en sus manos es una auténtica TROMPETA (teré, teré, tereta)! Y la niña, como veis, ya pone los dedos en plan "que rule"!

Hasta aquí llegan hoy las sugerencias de estos aprendices de padres. Seguro que conocéis muchas más situaciones como estas y esperamos recibir también vuestros consejos. Comentad, comentad!!!!

Gestión de situaciones especiales con niños

Aviso: Esta entrada contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad paternal, ya de pór sí a flor de piel.
Cuando tienes un niño todo cambia, creo que eso lo tenemos claro. Los despertares, las noches, el ocio, las horas de comer… Es verdad que siempre compensa y que, con un poco de maña, puedes mantener muchas de las cosas que te hacían divertirte como un perro con tres colas, pero también es cierto que hay algunas cosas que se complican sobremanera.

En este post, vamos a intentar dar algunos consejos basados en la observación y en la experiencia. ¡Esperamos que sean de ayuda, amigos!

Situación 1:  Hacer la compra con niños.

Descripción: A todos nos ha pasado. Entras en el supermercado con tu niño en el carrito y con la idea de coger un par de cositas pequeñas.  Recorres los pasillos abarrotados buscando tu tesoro pero por el camino vas encontrándote aquellas cosas que los monstruos de la psicología del comprador han colocado estratégicamente en el camino:

– Coño, chocolate.

– Anda, fíjate el tiempo que no hacemos una fondue

– Mira, segunda unidad de vino al 70%

– Ofertón de chuletón de buey! 9,50 el kilo. Esto cae!

Al principio vas llevando las cosas en la mano sosteniéndolas con dos dedos, luego tiras de barbilla u oreja/hombro como Capdevila en la celebración del mundial, pero llega un momento que comienzas a utilizar las cestas del carrito.

Consejo: Alma de cántaro, los supermercados nos dominan. Tú sabes que siempre compras más de lo que tenías pensado, así que o te impones una disciplina espartana o, de una forma más práctica, cógete una cestita a la entrada. Llevar una cesta y un carrito es difícil, pero no imposible.

Nunca llegues a: llenar la bandeja del carrito del nene, porque una vez que llegas a esa situación y la compra compulsiva te posee, puedes llegar a situaciones que nadie desea, como la de la foto.

Ahí debajo hay un niño... obsérvense las pierninas!

Situación 2: Los cumpleaños del niño

Descripción: Los cumpleaños son fechas mágicas. Incluso para nosotros, que ya va haciéndonos menos gracia el tema de sumar años (no comentemos si el cambio es de década), son momentos geniales para estar con amigos y familia.

Consejo: Estamos hablando de tu hijo y el cumpleaños es su momento más importante. Incluso más que la mañana del 6 de enero, si nos apuras. Recuerda que tú, a estas alturas, eres su superhéroe favorito (ya llegará el momento de que te odie, aunque pasará pronto también). Tu obligación es estar ahí al 100% y hacer cualquier tipo de payasada que sea necesaria para hacer el día inolvidable para él.

Nunca llegues a: Puede ser que estés a punto de conseguir un iPad2 si rellenas una encuesta de internet (jiijiji, conozco a una que se lo creyó una vez), puede que tengas el whatsapp que echa humo con viejos amigos intentando quedar contigo este fin de semana (dos años después de la anterior ocasión) o puede ser que te falten 2 minutos para llegar a pasar la pantalla esa que se te atraganta en tu juego favorito. Sea lo que sea, déjalo ahora y no dejes que el momento de apagar las velas se convierta en esto.

El padre aplaude, sí. Ole tus cojones, campeón!

Situación 3: viajar con tus hijos

Descripción: Una escapada con niños parece una entelequia, sobre todo los primeros años (aún nos lo parece a nosotros, con lo viajeros que fuimos), pero si la escapada es corta y el niño está acostumbrado al porteo, hay opciones que permiten que no te vuelvas tan loco como pensabas.

Consejo: Hazte con una buena mochila. No mires tanto la marca de moda como que sea ergonómica, no solo porque es lo mejor para esas tiernas y comestibles piernecitas sino porque en otro caso, no aguantará más de 10 minutos con todo su peso cargado en la entrepierna. Con un niño acostumbrado a la mochila podrás ir cómodamente en transporte público, pasear por la ciudad, subir escaleras en castillos o visitar ruinas romanas si te place.

Nunca llegues a: No olvides que llevas un niño en la mochila. Son cómodas y si el niño es un santo y tú estás fuerte, puedes llegar a olvidarte de que lo llevas contigo. Si crees que puede pasar esto, llévalo siempre al pecho!!!! Así evitarás que te pueda llegar a pasar esto:

El whatsapp atacándote de nuevo, y tú creyendo que lo que llevas en la mochila son los bocatas

Situación 4: La seguridad de nuestros retoños

Descripción: Cierto es que a todos nos han dicho alguna vez eso de: “no cojas caramelos a la puerta del colegio, no montes en el coche con alguien que no conoces, ten cuidado no te echen un porro en la cocacola…”. ¡La seguridad es importante! Esto es sabiduría ancestral que trasciende fronteras.

Consejo: Está claro que nuestra generación dispone de mucha información y que no debemos volvernos paranoicos con el tema seguridad, así que simplemente siguiendo la regla de no hablar con desconocidos ya tendría que valernos para ciertas situaciones. Si eres muy paranoico, siempre puedes apuntar al niño a algún tipo de arte marcial o incluso a boxeo. Si eres “demasiado” paranoico, no lo hagas porque tendrás miedo que algún día esto se vuelva contra ti (cada vez que vemos los casos de supernanny nos acojonamos; los de “hermano mayor” directamente no los vemos!)

Nunca llegues a: Regalarle a la guaja armas rositas para que sea miembra de honor en la Asociación del Rifle, por más que seas firme defensor de que “no matan las armas, matan las personas”. No es plan de que la siguiente propuesta en la guarde sea poner a las puertas un arco-detector.

Míralo qué tierno el padre abrazando a sus infantes... ¿le habrá puesto el freno al carrito de la pequeñina? (seguridad ante todo)

Situación 5: El zoo.

Descripción: Lugares entrañables a los que no vas desde que tenías 10 años, más o menos. Visto con ojos de adulto, a poco que tengas cierto amor por los animales, tendrás tu dilema moral sobre la conveniencia de tener en un recinto como este animales salvajes, pero hay buenas opciones en semilibertad como Cabárceno (Cantabria).

Consejo: Si ir a Santander te va mal, olvídate de tus dilemas morales y llévate al crío al zoo, hombre. Recuerda lo bien que te lo pasabas allí de pequeño y cómo tu peque alucina viendo bichos de todo tipo en la tele o en los cuentos.

Nunca llegues a: entusiasmarte demasiado con este asunto. Los animales están allí para verlos y disfrutar del momento. Ya sabemos que a veces hay exhibiciones de aves rapaces o serpientes a las que te dejan acariciar y hacer carantoñas. A algunos niños les entusiasma esto, pero es importante saber dónde está el límite. Estos padres no lo sabían.

La leona estará drogada o no tendrá dientes, pero DA IGUAL! Ojo a la cara de acojone de la pobre criatura. Del momento "dónde están las piernas" mejor ni hablamos.

Situación 6:  Fotografías “divertidas”

Descripción: Otra costumbre transgeneracional es hacer fotos divertidas con los niños. Disfrazarlos de personitas mayores, jugueteando con las mascotas del hogar, saltando encima de la cama…

Consejo: Céntrate siempre en que el objetivo no es sólo que la fotografía sea divertida sino que la situación sea memorable para el niño también. Oiga usted, que es el protagonista del evento, no el monín de feria.

Nunca llegues a: Ir demasiado lejos con las fotos con personajes poco familiares. Incluso algunos niños muy valientes y capaces de destrozar mobiliario urbano a base de infantiles pataditas, han llegado a sollozar en cuanto se les pone en el regazo de Papá Noel o de algún Rey Mago (cierto es que algunos disfraces dan ganas de llorar…). Pues si se ponen así con alguien que les trae regalos cada navidad, imaginad el trauma que pueden conseguir con otros protagonistas!

Dos traumas cinématográficos de por vida. El de la derecha, que se olvide del Señor de los Anillos. Peor el bebé de la izquierda: la visión de la madre de Norman Bates podría ser devastadora.

Situación 7: Despedidas de soltero/a

Descripción: Pues lo que viene siendo esto. Días en los que te juntas con amigos de tu gran amigo (gente a la que muchas veces ni siquiera conoces) y en los que acabas haciendo cosas que jamás te plantearías llegar a hacer. En la mayoría de las ocasiones, lo que te parecía divertidísimo esa noche a las 4 de la mañana, a la mañana siguiente te produce una sensación de arrepentimiento y vergüenza ajena que te invita a olvidar lo sucedido lo antes posible.

Consejo: Obviamente, evita llevar niños a estos eventos. Nunca habrá nada bueno ni divertido para ellos y no querrás testigos que te recuerden lo que allí ha sucedido.

Nunca llegues a: Si te ves obligado a llevar a tu tierno retoño a una despedida porque te lo han puesto a huevo haciéndola en casa, llevando a la madre de la novia e incluso a la abuela (hemos visto casos), es importante que te asegures de acostar al niño antes de que empiecen las palabras mayores. En este caso, no lo hicieron, y por la mirada de la niña estamos convencidos de que esa imagen tardará en borrarse de su mente absorbente.

NOOOOOO!!!!!!!
Y hasta aquí, tras esta perturbadora imagen, las situaciones y los humildes consejos parrachomanatiles. Prometemos una segunda entrega un poquito más adelante, que algunos están con la primera evaluación en el insti y cuesta mucho sacar tiempo.

Próximo post

Ante la “avalancha” de comentarios, retuiteos, compartimientos de facebook, unomases de google+, tengo que decir y digo: pa qué cojones me habré yo metido en este berenjenal!

Yo que, según paparracho, tengo menos gracia que un guiri bailando por soleares, yo que tengo al guaje en plan toddler (ahí es ná) con fase de mamitis aguda para más inri, yo que llego a acumular más de 400 readers no leídos sin ponerme colorada, yo que a veces tengo que estudiar después de acostar a la fiera (me refiero al niño)… y ahora: ¡este lío mayúsculo! ¿¿de qué escribo en el próximo post??

paparracho: bueno, lo de mamitis aguda es discutible… es que a mí me han tocado últimamente unos días difíciles de curro entre reuniones y karaokes y, claro, el guaje se aferró a lo que pudo…

Sí, a una que pasaba por allí, no te digo!

Pues ahora verás… La culpa de esta mi tensión de quién proviene? De paparracho, que se le ha antojado poner el blog en marcha mucho antes de lo que contábamos. Porque, vamos a ver, pa qué se va a esperar él por lo menos a que pase mi época de exámenes. Nooo, a él le gusta verme haciendo malabares en plan superwoman… Oye cari, que si lo que te pone es la capita, las mallas ajustadas y el antifaz, yo me lo pongo! pero churri, me lo pongo, te bailo si hace falta y utilizo mis superpoderes contigo estando medianamente descansada pero con este estrés de vida no, eh? Que según me echo en la cama soy oreja a la plancha…

paparracho: iba bien la cosa cuando hablabas de disfraces, ropa ajustada y baile, pero lo de oreja a la plancha me trajo a la memoria una canción de los petersellers y ¡se acabó la magia!

Y lo más gracioso del tema es que realmente no me ve como a una superwoman, ya que se permite el lujo de hacer comentarios del tipo: “cómo te envidio pasando todas las tardes con el guaje… lo vas a buscar a la guarde (perdón, escuela infantil, chica, que les sienta de mal a las educadoras), yendo al parque, jugando con él… cómo te envidio…”.
¡Ja! Y un cojón de pato! Vamos hombre, le desborrrda la paciencia a nada que el guaje se revira un poco. Le desborrrda tanto que se terminan enfadando entre ellos y ahí me ves a mí haciendo de Alianza de las Civilizaciones.

¡Y encima soy tonta, que quiero tener otro hijo! La hormona del amor, la oxitocina… esa es la que lo lía todo! Que te hace olvidar las contracciones, los puntejos de los collons (bueno, de lo contrario), la triple tripa (versión trabalenguas), las archiconocidas grietas del pezón, … aaay, el pezón!

uff, ese pezón...

No me quiero ni acordar de aquellos momentos tan entrañables con mis tetas secando al aire a través de los ventanucos del sujetador de lactancia, y mi suegro paseando por el salón… mi suegro, y resto de clan familiar, of course, pero es que lo del suegro me marcó; yo que he hecho topless 2 ó 3 veces en la vida y todavía no sé por qué, y termino de lactadora sadomaso. Qué situación más pornograficosa! Ya me imagino el título de la peli: Mamatrix, Duro de mamar, Tetanic, Entre mingas y domingas, El cartero siempre mama dos veces…

paparracho: ves? así, sí. Vas recuperando el tono! Hay otros títulos del género muy buenos, como “Hard Cipotter”, “La manolilla del capitán Corelli”, “Bailando con zorras” o “Eduardo Manospajeras”. Todas ellas reales como la vida misma; de hecho, iba a poner aquí la carátula de esta última para que se viera además el daño que hacen las traducciones al castellano de los títulos, pero mamanatas (que es mú vergonzosa) no me ha dejado.

[No es por vergüenza, es por elegancia]

En fin, que vaya par de dos que rodean mi vida… joé, qué mal suena eso del par de dos después del inciso mamario. A ver, que me refiero a paparracho y al guaje, eh? ¡Qué guerra me dan mis dos hombrecitos! pero ¡cómo los quiero!

Y después de estas reflexiones mi pregunta sigue siendo: ¿¿de qué escribo en el próximo post??