Alegato familiar

O también llamado “¡ale!, gato familiar”. Y es que, con este pésimo juego de palabras, perdón, me enfrento al mayor reto con(tra) paparracho.

Para nosotros, como unidad familiar, no fue un reto la elección del momento para el primer hijo, ni tampoco la del segundo ni sus nombres. Ni la casa que malcompramos ni el cambio de coche. Ni el cole de los niños ni el tipo de educación que queremos darles. Afortunadamente, hemos estado más o menos de acuerdo en los grandes asuntos familiares. Pero, ohmygod, si algo ha dividido seriamente este matrimonio han sido los pelos… y, por aclarar, no los míos.

Por un lado, está el asunto de la barba de paparracho. En este tema he salido perdiendo de todas todas. A pesar de haber ganado una batalla después de los escraches, en realidad, se la deja y se la quita cuando le sale del hoyuelo. En las últimas semanas se la había vuelto a dejar y se la ha quitado recientemente no por mi persona sino por el nuevo miembro de la familia, ya que no podía achuchar en condiciones al neñu: vamos de modernos pero tanto como para hacerle escarificaciones al pequeñín con el pelamen pinchante barbil del papi como que no.

paparracho: si es que soy un padrazo… ¡renunciar a ese plus de atractivo por achuchar al bebé!  😉

Y luego está, el tema felino. Anda que no llevo yo bregao para tener un compañero gatuno. Al principio de nuestra convivencia no hubo planteamiento posible ya que Tango, el perro de paparracho, aunque no vivía con nosotros ni en la misma ciudad venía a visitarnos varias veces al año y no era plan juntar a un perro y a un gato en la misma casa si no conviven de manera habitual. Acepté esta situación bien: me daba rabia prescindir durante todo el año de lo que yo quería por unas visitas de unos días pero no podía ser de otra manera mientras Tango nos acompañara. Además yo también quería mucho a este perro tan especial para todos. Tengo que añadir que Tango era muy particular; yo le decía a paparracho que era un perro-gato porque no era el típico perro que estaba todo el día encima de ti; le gustaban los mimos pero casi casi solo cuando él los pedía; muchas veces estábamos todos juntos en el mismo espacio y él se iba a su bola a otra habitación; así que yo le tomaba el pelo a paparracho cuando la razón del no-gato era que no le gustaban: “¡pero si tienes un perro-gato!”.

paparracho: ni perro-gato ni leches en vinagre. A ver si crees que me vas a en-gatu-sar con algo tan endeble. Perro-gato… el mejor perro del mundo es lo que era Tango. Con su personalidad y su criterio, como ser inteligente que era el pobre.

Siempre he convivido con animales. Me gustan los perros. Y, sí, puede que sea… rara no, especial quizás: soy de esas personas a las que también les gustan los gatos (que conste que los gatófilos somos más de los que yo pensaba). Desde que me emancipé no he tenido ningún animal a mi cargo y, la verdad, es que se me hace muy raro. Cuando a veces paso de casualidad por delante de la sección de animales en el supermercado no me cuadra que no tenga que llevarme nada, no sé, puede ser una tontería pero a veces siento un vacío en este aspecto. Tal es así que, tiempo antes de tener al guaje, le pedí a paparracho “permiso” para tener un hamster (sí, vale, es un poco infantil pero era lo que veía más viable de conseguir) a lo que se negó rotundamente y adujo que lo que necesitaba era un hijo, que mi reloj ya estaba llamando a la puerta; tuvimos un buen disgusto y el tema se quedó ahí.

paparracho: Supongo que esto es una licencia poética… hamster? reloj que marca que se pasa el arroz? disgusto? No hagáis caso. Es la edad, que no perdona…

¿No sería un reloj de hamster lo que querría?  :P

¿No sería un reloj de hamster lo que querría? 😛

Pasaron varios años en los que nació el guaje, Tango nos dejó… todo muy del ciclo de la vida. Y ahora me encuentro con un bebé de menos de 2 meses y volviendo a la carga con este pedazo de rollo que me he marcado. Por varias razones:

  • porque me gustan los animales, y, en concreto, los gatos; no los veo como un segundo plato de los perros, en plan: es más cómodo, menos sacrificado, no tienes que sacarlos, pueden quedarse unos días solos en casa, que todo esto es verdad, pero no voy por ahí; me gustan los gatos porque sí, porque me gustan de verdad, me gustan sus movimientos, su planta, su carácter, su ronroneo, su sonido, me gustan y punto

paparracho: y a mí me gustan los Ferraris y Scarlett Johansson, pero no se puede tener todo en la vida. Mírame a mí, qué bien lo llevo asumiendo mi renuncia VOLUNTARIA a ambas cosas.

  • porque todos los estudios indican que convivir con animales, sobre todo, perros y gatos, es buenísimo a muchos niveles: emocional, sensorial, físico (ayuda a evitar alergias, a no ser que tengas alergia a los gatos, jejeje)

paparracho: y también todos los estudios dicen que los gatos tienen uñas y que las uñas arañan y que los sofás, las cortinas y las sonrosadas mejillas de los bebés corren peligro. Mi responsabilidad como padrazo me impide asumir estos riesgos, entiéndelo.

Ojo al bicho que esta mujer pretende meter en casa. ¡LOCA!

Ojo al bicho que esta mujer pretende meter en casa. ¡LOCA!

  • porque me gustaría que mis hijos crecieran con animales, que los amen, que jueguen con ellos, que los cuiden, que se responsabilicen, y por qué no, que sufran cuando estén malitos o cuando falten

paparracho: Ibas bien con este argumento, ibas bien. Pero lo de sufrir cuando falten no termino de verlo. Hace casi año y medio que no está Tango y mira a mi familia, que aún estamos recogiendo pedacitos nuestros por ahí. Claro, que en realidad seguramente la pérdida de un animal tan independiente  y pasota como los mininos se llevará mejor, supongo.

  • porque paparracho me lo debe, después de darme falsas esperanzas desde hace unos cuantos años

paparracho:  Yo nunca te dije nada de que tendríamos un gato cuando no estuviera Tango. Te dije que no mientras estuviera él. Si A entonces No B, ni implica que Si No A, entonces B. Es de primero de Lógica, así que… lamento el malentendido, pero no.

  • porque aquella vez no era la llamada de mi reloj biológico, aquella vez era un último cartucho, una remota posibilidad, una puerta abierta para un futuro #lindogatito

paparracho: para, para, que me vas a hacer llorar… a ver cómo te lo explico. Tienes tantas posibilidades como de que un gran trasatlántico choque contra un iceberg y se vaya al fondo del mar. Y dirás, pues no es tan complicado, ya le pasó al Titanic. Pues eso, si ya pasó una vez, ¡imagínate lo difícil que es que vuelva a ocurrir!

Así que ahora me encuentro elevando la voz desde nuestro pequeño altavoz para decirte a ti, paparracho, que esta es mi carta a los reyes magos. Y que si el tema cuaja aquí van una serie de apuntes para los reyes:

1) Tiene que ser adoptado, sí o sí

2) Preferiría que fuera menor de 3 meses aprox. Me quedo más tranquila, por mis dos retoños, que el nuevo miembro crezca con nosotros y nos habituemos todos a todos. Además creo que para los niños es mucho más interesante ver la evolución a través de fotos y vídeos de su nuevo “hermanito”

3) Me inclino por gatA. Por favor, no necesito otro par de huevos más en esta casa 😉

Por último, gentes de bien, gentes especiales a las que os gustan los gatos, dad un paso al frente con la cabeza bien alta y decid: “soy fulanita y me gustan los gatos”. Y podéis añadir: “paparracho, mamanatas se merece una gata”. El resto que no sea gente de bien ni gatuna y me venga a boicotear solo les avisaré con esta imagen:

CR_847256_gatos

P.D.- Si alguien quiere colaborar con esta causa ya habéis visto que tenemos hasta hashtag: #lindogatito

Actualizo después de leer uno de los comentarios para recomendar la lectura de este buen post progatos: http://lasmamasde.conpequesenzgz.com/2013/06/gatos-ninos-y-embarazo/

Siemens: crónica de una reparación no anunciada

Hace una semana nos quejábamos amárgamente en twitter y facebook: nuestro horno Siemens (de algo más de cuatro años de edad) hacía un extraño “clack” durante la pirólisis, con el resultado de rotura del cristal interior de la puerta. Sólo con utilizar el proceso estándar de pirólisis del horno siguiendo las instrucciones pertinentes al pie de la letra.

Nuestro primer contacto con Siemens fue bastante insatisfactorio: la atención telefónica de primer nivel pretendía enviarnos un técnico a casa para repararlo sin hacernos ni una sola pregunta sobre cómo había pasado y al decirle nosotros que si era normal que tras 4 ó 5 pirólisis en un periodo de 4 años pudiera romperse el cristal nos respondía un lacónico: Nada es infalible.

Luego le preguntamos por el coste de esa reparación: 27 euros de desplazamiento, 26 y pico por cada media hora y 140 por el cristalito de marras. Más IVA, claro. 200 y pico euros del ala. Les dijimos que, de momento, no enviasen a nadie.

Reflejamos por twitter nuestra insatisfacción enlazando a @SiemensHomeEs, recibimos varios retweets de algunos de nuestros maravillosos seguidores y poco tiempo después, Siemens contactaba con nosotros por mail. Nos escribieron diciendo lamentaban la situación, pero que no tenía por qué ser un defecto de fabricación, que podía ser porque la bandeja chocara alguna vez con el cristal sin romperlo pero debilitándolo lo suficiente como para que con los 500º de la pirólisis se resquebrajase, o que si estaba muy sucio, la grasa podía producir un gradiente de temperaturas sobre el cristal, produciéndose la fractura.

Contestamos de nuevo muy decepcionados, ya que no andamos a golpes con el horno (que de hecho, se usa muy poco) y, por encima de todo, lo de la grasa y el gradiente era demasiado berlanguiano para utilizarlo como argumento. La pirólisis es un proceso para limpiar el horno y las propias instrucciones dicen que con lanzar el proceso cada 3 meses es suficiente. Dimos el caso por cerrado, transmitiéndoles que esperábamos más de Siemens y su trabajada imagen de marca seria y que advertiríamos a nuestros amigos de los riesgos de la marca, al menos para este producto.

Posteriormente, dieron el beneficio de la duda a nuestros argumentos y nos pidieron una foto del cristal rajado y un teléfono de contacto. Recibieron la foto, Atención al Cliente la pasó al equipo técnico y telefónicamente, nos comunicaron que podíamos tener razón porque la grieta tenía una curvatura que encajaba mejor con un defecto de fábrica que con un mal uso. Iban a analizarlo en más detalle y nos comunicarían el resultado.

Sí, mierda en el cristal hay, pero no como para reventar un cristal, no?

Sí, mierda en el cristal hay, pero no como para reventar un cristal, no?

Dos días más tarde, un técnico de Siemens nos ha cambiado la puerta del horno y Olga, la persona que nos atendió telefónicamente en todo momento, nos llamaba de nuevo para cerrar la incidencia y agradecernos la colaboración. Agradecimiento que se llevó ella mucho más merecidamente por tratarnos como clientes insatisfechos y no como números.

La atención de primer nivel no fue buena, pero persistir en algo que consideras justo puede conseguir que alguien llegue a escucharte. Es nuestro deber como consumidores. Para las marcas, el mundo 2.0 no debería ser nuevo a estas alturas, pero para muchas aún lo es. No es fácil para los grandes directivos darse cuenta de que escatimar un puñado de euros dejando a un cliente insatisfecho puede tener un impacto reputacional con consecuencias mucho más serias. Y no nos referimos solo al pequeño altavoz que este modesto blog pueda suponer, porque con que tu mala experiencia haga que tus padres, tu hermano o tu mejor amigo reconsidere la decisión de qué marca de horno comprar (conocido tu caso), ya es suficiente para que la marca salga claramente perjudicada.

Bien está lo que bien acaba y a la madre de Paparracho, que está renovando la cocina justo en estos momentos (no es broma), ya le podemos levantar el veto con la marca para los electrodomésticos. Al final, van a ganar dinero gracias a la rectificación, ¿veis, Siemens?  😉

Y ahora, llega el turno de aprovechar el viaje para lanzar unos breves consejos (subjetivos y basados en la experiencia personal) si estáis pensando en cambiar de horno:

  • Pirólisis, ¿sí o no? Es un proceso muy cómodo porque limpia toda la grasa adherida a las paredes del horno sin necesidad de hacer nada más que recoger un polvillo fino con un papel húmedo. Eso sí, dos horas y pico con el horno a 500 grados no es un consumo eléctrico muy sostenible ni respetuoso con el medio ambiente. Para usarlo de vez en cuando, es muy útil (aunque nunca más volveremos a usarlo sin un ligero miedito).
  • Carros, bandejas extraíbles o sistema tradicional: El carro extraíble fue lo primero que se inventó para facilitar el meter y sacar cosas en el horno. Si tenéis pensado poner el horno a media altura en la típica columna horno/microondas, ni os lo planteéis; está pensado claramente para el suelo. La bandeja extraíble con carrilera es infinitamente más cómoda, tanto a ras de suelo como a media altura, pero tiene dos inconvenientes importantes. Primero, que si tienes pirólisis, tendrás que desmontar todas las carrileras y sacar las bandejas del horno, así que te tocará fregarlos a mano (los hornos tradicionales, en los que las bandejas van sobre surcos en las paredes del horno, se limpian íntegramente en la pirólisis) y segundo, si un día te rompe el cristal, podrán insinuar que le diste tú con la bandeja… y la historia no tiene siempre por qué acabar con final feliz como el de nuestro caso. Si tuviéramos que volver a elegir, creo que nos quedaríamos con el sistema tradicional de toda la vida, que además es más barato.
  • Horno convencional u horno de media capacidad: el convencional lo conocemos todos. El otro es igual de ancho, pero tiene menos altura. En lugar de tener 5 ó 6 alturas para las bandejas, tiene más o menos 3. No sirve para poner más de una cosa a la vez, pero, WTF, ¿alguien ha cocinado en el horno dos cosas a la vez? Ahora vendréis todos a decir que sí, pero vamos, a nosotros ni se nos ha pasado por la cabeza…

Y nada más, un abrazo de los paparrachos, el guaje y el neñu, disfrazados hoy de agentes de oficina de consumo.

El guaje no era un “bebé trampa”

Pues no… y mira que nos lo habíais advertido hasta la saciedad. Que si “ya veréis, ya, es el típico bebé trampa. Es bueno para que te lances a por un segundo y luego llega la bomba a casa”, que si “sí, sí, confiaros, que ya llegará luego el susto”, que si “no penséis que todo el monte es orégano”… joer, si es que parecía que alguno deseaba que expiásemos nuestros pecadillos con el sufrimiento provocado por un bebé antagónico al guaje.

Pues os fastidiáis. Ahora os pondremos los dientes largos:

El parto: El del guaje fue bueno. Dolor controlado (bendita epidural) y unas 10 horas en el hospital, en las que la madre consiguió hasta dormirse durante la dilatación. Se necesitó un poquito de ayuda instrumental para salir, pero todo fue muy bien. Con el neñu, ya, rompimos la pana: dos horas y media desde que entramos por la puerta hasta que teníamos al bebé en brazos. Porque al final nos metieron unos minutos en el paritorio con la gine y el matrón (sí, por fin descubrimos que se dice “matrón”), que poco más y lo tenemos solitos en la sala de dilatación. Una bendición. Claro, que si te tomas el parto como “ese rato ineludible por el que hay que pasar para tener a tu hijo en brazos” y no como “ese momento mágico por el que llevo esperando toda la vida  y seguro que va a venir alguien a jodérmelo”, todo resulta más fácil.

Todo es cuestión de perspectiva. Si para ti un parto molón es aquel que representa estas fotos, que huye de la dualidad madre/puta impuesta por la sociedad patriarcal, el nuestro seguramente te parecerá una mierda. Para gustos, colores.

La lactancia: Se enganchó desde el primer momento con bastante facilidad y al segundo día ya estaba ganando peso. Ahí están las molestias típicas de los inicios, pero está yendo sobre ruedas hasta ahora. Como siempre, lo mejor es no agobiarse y no hacer de esto el leitmotiv de nuestra vida: dar el pecho es lo mejor y es precioso, pero si la cosa no fuera bien y se empieza a sufrir, tomar biberones no lo va a convertir en un paria enfermizo y border line, por más que algunos hagan sentirse así a las madres que lo pasan mal o tienen dudas. El mundo (y sobre todo, nuestra generación) está lleno de gente extraordinaria criada con biberón. Mamanatas sin ir más lejos.

¡La contaminada es tu mente, illuminati!  Para no angloparlantes: "Por favor, aliméntame con el pecho, no me alimentes con leche contaminada!"

¡La contaminada es tu mente, illuminati!
Para no angloparlantes: “Por favor, aliméntame con el pecho, no me alimentes con leche contaminada!”

El “dormir”: Porque tenemos al guaje yendo al colegio y nos condiciona un poco los horarios, que si no, con el neñu teníamos otra vez una cura de sueño como la de hace tres años. El neñu durmió durante los primeros 10 días unas 20 horas diarias, interrumpidas por tomas que pedía muy educadamente con suaves gruñidos de incomodidad. Apenas tuvimos ocasión de oirlo llorar. En los últimos días ya duerme algo menos y ¡hasta llora! para pedir pecho, pero vamos, lo hubiéramos firmado con sangre durante el embarazo.

La mamá: Como comentamos en el anterior post, en la semana 40 pesaba 54 kilos. Hoy, 13 días después del feliz acontecimiento, se puede retar a cualquiera a que la identifique en una rueda de reconocimiento como una mujer recien parida. ESPECTACULAR.

Los celos: la parte que más nos gusta. El guaje ha acogido al hermano como si hubiese nacido con un manual de cómo ser un buen hermano mayor debajo del brazo. No dejará nunca de sorprendernos este niño. Con qué naturalidad recibió al neñu como un igual en la casa y con qué ternura se acerca a él a “cuidarlo” cuando está protestando. Teniendo en cuenta que le ha coincidido con el cambio de cole justo en plena semana de adaptación, es para ponerlo en un altar, hacerle ofrendas y cantarle alabanzas cada 8 horas. Es más bueno que el pan.

Ojo a lo que nos regala google images al buscar "bebé más bueno que el pan". Impagable. Son unas galletas croatas, que lo sepáis.

Ojo a lo que nos regala google images al buscar “bebé más bueno que el pan”. Impagable. Son unas galletas croatas, que lo sepáis.

No sabemos si el futuro será tan halagüeño, pero de momento, que nos quiten lo bailao. Estamos disfrutando de los permisos de paternidad y maternidad como dos enanos , y como siga este tiempo postveraniego un par de semanas más, vamos a arrasar las terrazas madrileñas. Todo sea por la ración de vitamina D que todo bebé recién nacido necesita. ¡Lo que tienen que hacer los padres por sus hijos!

En la recta ¿final?

Querid@s tod@s, qué gusto da veros por aquí después de unas largas y merecidísimas vacaciones. Vamos al lío:

Todos sabéis a estas alturas que el guaje es un ángel. Dio un fenomenal embarazo, un parto prácticamente indoloro, ni un triste cólico, había que despertarlo por la noche para comer, le daban las 12 de la mañana durmiendo los fines de semana, y es más bueno que Lassie con bozal, por más que tenga su carácter. ¡Una bendición!

De verdad que lo vamos a canonizar a este niño. Si es que antes le dice la madre: "cuando nazca el neñu tienes que llevarme al hospital jamón, que tengo muchas ganas" y contesta el pobre: "yo también tengo muchas ganas de ver al neñu"  :_)

De verdad que lo vamos a canonizar a este niño. Si es que antes le dice la madre: “cuando nazca el neñu tienes que llevarme al hospital jamón, que tengo muchas ganas” y contesta el pobre: “yo también tengo muchas ganas de ver al neñu” :_)

Pues bueno, el segundo (que responderá al nombre de “el neñu”) creo que pretende hacer honor al fenómeno metereológico del mismo nombre. El neñu promete desde el minuto cero. Qué tío. El jueves mamanatas sale de cuentas, pero a estas alturas ya podríamos llamarlo “el esperado”, por evitar alguna que otra palabra políticamente incorrecta.

El primer síntoma de lo que nos esperaba llegó con esa sobredosis de glucosa que hacen llamar “prueba de la curva del azúcar”. Tres veces tuvo que repetirla mamanatas y al final el resultado fue inequívoco: diabetes gestacional galopante. La pobre ya no es que no pueda comer jamón ni carne cruda… es que ahora tampoco puede tomar nada dulce, ha de pesar todo lo que come y andar con cuidado con la pasta y el arroz. Lo único bueno de esta situación es que he encontrado una doctora que ha relevado a la que yo ya llamaba “mi ginecóloga” (pibón). La endocrina que nos ha tocado en suerte… es una chica majísima, encantadora. Estoy pensando ya en pedirle consejo médico profesional para quitarme algún kilillo.

mamanatas: ¡ole y ole! eso es un marido hecho y derecho… será cabrón el tío, ¿no está pensando en ponerse a tipín por otras y no por la santa que lo aguanta? Para las que decíais que tengo una joya en casa… esta es la verdadera cara (dura) de paparracho.

Si es todo bromina, mujer… Bueno, a lo que íbamos. Diréis que el neñu no tiene culpa de la diabetes de su señora madre y quizás tenéis razón, pero es que eso no es todo: 100 euros, 100, fue lo que pagamos por una ecografía de esas en 4D. Cuando la hicimos con el guaje, se nos mostró con todas las poses posibles: amoroso, enternecedor apoyando su carita en la placenta, con la lengua fuera, sonriendo, poniendo pucherinos… Con el neñu lo intentamos 4 veces, sí, CUATRO VECES. Las poses fueron: te enseño los huevecillos, ahora con el culo en pompa, ahora me giro y parece que te voy a enseñar la cara… pero ¡NO!, me pongo los brazos delante, ahora te vuelvo a enseñar los huevos… Sólo le faltó hacernos un corte de manga al tío. Los 100 euros volaron y todo lo que tenemos en nuestro poder es un DVD en el que se ven más huevos que en la granja de Coren.

mamanatas: al habla la madre del pantojín: es muy fuerte que desde entonces diga paparracho que el guaje es su favorito, ¡hay que tener valor! es verdad que se hace de rogar el muy jodío, pero que conste que nos enseñó estupendamente las manos y también los pies, y un requetepoquitín de refilón una carita enfurruñada de narices (espero que su primer tatuaje sea “amor de madre”, que me lo merezco toíto too)

Y llegaron las vacaciones. Nos fuimos a Alicante unos días estando mamanatas de 34 semanas. Llevábamos allí solo dos cuando… ¡TACHÁÁÁÁÁÁÁN! Se pone de parto: escapada urgente al Hospital General con resultado de 3 días de ingreso y otros 2 de reposo absoluto. En eso consistieron las vacaciones. Tal era la inminencia del parto en aquel momento que tuvimos que llamar a mis padres para decirles que había dilatado varios centímetros y que podía ser en cualquier momento. 15 minutos después llamamos para decir que la iban a medicar para pararlo y que esperasen a que les fueran contando, pero en ese ratito ya habían hecho el equipaje y habían encontrado alojamiento en Elche. Demencial, teniendo en cuenta los 900 km de distancia. Al menos sacamos algo en limpio: a nosotros nos trajeron el libro de familia, el teléfono y el ordenador del trabajo, el carrito y la silla del coche para el bebé (nótese que muy previsores no somos, ¿verdad?). Ellos, por su parte, disfrutaron de las vacaciones que nosotros no tuvimos porque en aquellos días, como podéis imaginar, no pasó nada.

Salimos en dirección a Madrid tras los dos días de reposo absoluto, cruzando los dedos y con la lista de Hospitales del camino bien memorizada, porque parecía más que factible, casi probable, que lo tuviéramos por el camino. Almansa, La Roda, Albacete y Arganda, no se me olvidará en la vida. Llegamos a casa, suspendimos la semana de vacaciones en Asturias y a esperar al feliz acontecimiento.

Pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco, seis semanas, pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco, seis semanas… y aquel neñín y aquel neñín, y aquel neñín aún no se decidió. Iba a ser algo inminente y aquí estamos, a 2 días de salir de cuentas y sin una triste contracción. Me lo imagino descojonao de nosotros dentro del útero mientras se toma un relaxing cup of café con leche, se lee el suplemento dominical y hostia a su madre a patadas que ni el mismísimo profesor Miyagi, al que dios tenga en su gloria.

Qué tipín tiene la jodía... de 9 meses y con 54 kilos. Hasta se le ha puesto un pandero redondete a la Jennifer López que... ¡ay, omá, qué rica!

Qué tipín tiene la jodía… de 9 meses y con 54 kilos. Hasta se le ha puesto un pandero redondete a lo Jennifer López que… ¡ay, omá, qué rica!

mamanatas: sí, mucho “omá, qué rica” pero siempre me dice lo del pandero de Yei-lo con un tonito de cashondeo que me siento más bien como “Ofrawinfrey” versión decolorada.

A estas alturas, nada está claro, pero os prometo que se nos está haciendo ETERNO. Sospechamos que ha pedido prórroga y pretende hacer la #AcampadaInUtero15M para esperar a esa fecha señalada. Sabemos que los médicos no se lo permitirán, pero por ganas no va a ser. En BWIN, Betfair y misapuestas.com se paga 20 a 1 el parto normal y 1,1 a 1 el inducido. Creo que están a punto de suspender la cotización ante el poco juego que da el tema, no os digo más.

En fin, que estamos (teóricamente) en la recta final y que tenemos unas ganas terribles de que esté con nosotros. Y que cuando asome la cabecina diga: “que era bromaaaaa, que soy tan bueno como mi hermanooooo, pero… ¿a que os tenía acojonados, eh?

Escrache final: ¡VICTORIA! (prevacacional)

Parece que la familia paparrachomamanatera se va de vacaciones pero antes, los activistas de esta familia, léase, mamanatas y guaje, han hecho llegar a la agencia Ejque un par de documentos audiovisuales con la esperanza de que paparracho ceje en su empeño de mantener el abrigo de visón sobre su mentón.

Aviso: esta fotografía puede herir sensibilidades. Los propios ejecutores de la misma, han confesado que esperan no tener que llegar a cumplir sus amenazas con la camiseta de su equipo glorioso como protagonista.

_MG_0335

“No queremos un ajoy, no queremos un ajoy”.

Según fuentes policiales, en plena toma de la fotografía, se ha presentado paparracho en el domicilio familiar y esto ha provocado una tangana que ni Pepe en un Madrid-Barça.

Los alborotadores han sido desalojados al grito de varias consignas, en alguna de las cuales se mencionaba a nuestro queridísimo hijode presidente del Gobierno. Aquí podemos escuchar sus lemas (PINCHAD, PINCHAD):

paparracho: ¡Desisto! Sé que son capaces de todo (incluso de destrozar mi camiseta del Sporting) y la presión que he soportado estos meses no se le puede desear ni al peor de tus enemigos. Además, esos ojos infantiles enmarcados con el palestino, reflejan un sentimiento de desolación que, acompañado de ese “porque pincha… y está muy feo” me obliga a renunciar a mis propósitos.

Pd: Lo que ellos no saben es que sí, mañana me afeito, pero ahora nos vamos de vacaciones y se me va a olvidar la maquinilla y, claro, van a ir pasando los días y… ¡¡¡¡¡¡¡MUAJAJAJAJA!!!!!!

 

Nacer en septiembre no es cosa fácil…

…al menos, en Madrid.

La cosa es así: no solo implica a la madre un tercer trimestre veraniego, de tobillos hinchados y panzas insostenibles, sino que uno nace cuando todo el pescado está vendido. Para esa época, las plazas de Escuelas Infantiles públicas ya han sido cubiertas y da igual que tú, por tener un hermano en el centro, tengas derecho a muchos puntos. Como no has nacido, en las fechas de matriculación se te ignora y va corriendo la lista de espera hasta que se llenen las clases.

– No os preocupéis, porque luego siempre se da de baja gente, y con los puntos que tenéis entra seguro. – nos dicen

Y no nos extraña que sea así y que la gente se borre. Uno consigue con gran alegría una plaza en una Escuela Pública de la Comunidad de Madrid y luego llega Paco con las rebajas:

Mira, la cuota es de 180 euros al mes, más 96 de comedor

Bueno – piensas tú -, algo más caro de lo que esperaba, pero sigue siendo más barato que ir a la privada.

Pero, claro, la Comunidad de Madrid el año pasado incluyó un suplemento para el primer año de escolarización, ¿sabes?, es que los bebés de primer año implican más dedicación, con lo que tiene un suplemento de 60 euros mensuales

Jodó, 60+180+96… 336 euros al mes. ¿Y con qué horario?

Pues mira, el horario es de 9 a 4, si tienes que añadir franjas de media hora, por cada una, 15 euros adicionales.

Entonces, a los padres les pueden pasar muchas cosas, pero dos muy frecuentes son estas:

  • Uno de los dos padres (o los dos) no trabaja, con lo que asumir casi 350 euros al mes no parece una opción muy sostenible.
  • Los dos trabajan, con lo que en el mejor de los casos te plantas en 370-380 euros mensuales para un 8:30-16:30.

Y siempre está la tentadora y abusadora opción (por más que a ellos les pueda gustar) de tirar de abuelos, claro. Los que tienen la suerte de tenerlos en su misma ciudad y no a 500 km como nosotros.

En la privada cobran generalmente, dependiendo de la escuela, entre 400 y 500 euros mensuales, de los cuales puedes descontar las becas con las que la Comunidad madrileña las engalana, que se dan a todos los padres que la soliciten (al menos, hasta la fecha, nunca hemos conocido a nadie que no la haya tenido). Bueno, a todos no, que si naces después del 1 de julio no tienes derecho a ella. ¡Si ya decíamos que nacer en septiembre es una putada!.

La beca son 100 eurillos mensuales, con lo que la cuota de la privada se queda entre 300 y 400 euros, y además son más flexibles en el tema de horarios por si algún día te surge una complicación. ¿Cómo no se va a borrar la gente de la pública?

Entonces, bueno, parece factible lo que nos dicen en el cole y, pese a nacer en septiembre, el neñu es muy probable que tenga plaza. Y pareceremos masoquistas por apuntarlo teniendo en cuenta lo anterior, pero hemos de reconocer que estamos contentísimos con la escuela del guaje, el equipo de profesoras (sí, son todo chicas), el modelo educativo, las instalaciones… todo. Bueno, todo menos la directora, a la que en su día bautizamos como “la bruja del este” y que aún sigue haciendo de las suyas cada vez que puede poniendo la nota gris a esta magnífica escuela.

Como son muchas las posibilidades de que tengamos plaza para el neñu, entonces nos citamos en la Escuela para conocer cómo sería el proceso una vez matriculado. Y nos explican que, independientemente de que el niño se vaya a incorporar en enero o febrero, hay que comenzar a pagar desde la matriculación, es decir, en nuestro caso desde el principio de curso. ¿Y cuánto? Pues todo son facilidades:

  • El primer mes pagas sólo la mitad de la cuota. Eso sí, metiendo en la cuota los 60 euros de suplemento esos que la Aguirre se sacó de la manga y que se justifican por la dedicación especial que requieren los bebés. Sí, ya sé que no nació y que no va, pero no deja de ser un bebé. Son 120 euros.
  • El segundo mes, lo mismo. Otros 120.
  • El tercer mes, pagas también la mitad de la cuota y el suplemento, y le añades también la mitad del comedor. Esto de pagar medio comedor parece ser que es una novedad no oficial para este curso 2013/2014. Innovando y tal. Total: 168 euros
  • El cuarto mes, ya pagas la cuota completa y el comedor completo, también novedad este curso. 336 euros del ala.

Total, que si incorporas al niño en el 5º mes, habrás pagado 744 euros sin que haya pisado el cole (el año pasado hubieran sido 500 y el anterior 320) y, por tanto, sin que el niño haya ocasionado gasto alguno.

Míralos, qué felices. Les encanta que los planes salgan bien.

Míralos, qué felices. Les encanta que los planes salgan bien.

No creemos que haya escuela infantil privada lo suficientemente cara como para que esos 744 euros que pagas por la nada te salga a cuenta pagarlos, con lo que, salvo que tengas un interés tan grande como el nuestro porque el neñu disfrute de la calidad educativa que sabemos por experiencia que tiene la escuela, lo normal y racional es que uno desista y termine llevándolo a una privada. Es más, aún queriendo llevarlo a la pública, no todo el mundo podría asumir ese coste.

Mucha gente ya no se puede permitir la educación pública. Así está el patio en Madrid, amigos.

Escrache II: La cosa se pone seria.

Vuelven los escraches al hogar de paparracho y mamanatas. Un mes después de que se produjera la primera medida de presión contra la barba del cabezón de familia, llegan el guaje y la preñi con una nueva incursión en el mundo escracheril.

En esta ocasión, la acción se ha tornado bastante más agresiva y amenazante que la anterior, y para muestra, los propios sujetos activos han facilitado a la agencia Ejque el siguiente documento visual con una de las posesiones más preciadas del barbapapá que nos ocupa:

_MG_0338

Lo de limpiarse el culo con un mal libro no siempre tiene sentido… en este caso la tecnología no ayuda.

Por ahora, no se sabe hasta dónde es capaz de llegar esta familia pero sí han anunciado que seguirán luchando por mantener a salvo su epidermis facial: “No nos pincharán” han terminado gritando con un bote en alto de espuma de afeitar.

.

.

A la mañana siguiente, Paparracho se despierta y encuentra este post. Con los ojos fueras de sus órbitas y paralizado por la ira y el terror, reacciona:

.

paparracho: ¡¡¡¡NOOOOOO!!!! ¡El eBook noooooo! No te atreverás a llegar hasta ahí y encender esa mecha. Me obligarías a contraatacar con algo serio, publicando algo como… no sé… ¿te acuerdas de las fotos del desnudo de tu primer embarazo?

.