Paparracho y la formación musical

En mi familia hay y ha habido varios músicos. Mi abuelo paterno, Ángel González Arias, tocaba el bombardino en la Banda de Música de León y llegó a dirigirla muchos años. Mi tío abuelo por parte de madre, Antolín de la Fuente Cla, se dedicó a la música toda la vida, multiinstrumentista y también fue Director de la Banda de Música de Gijón. Su hijo, autodidacta, vive de la música y ha tocado en muchísimos grupos. Otro tío mío es pianista y dirige la Coral Lírica de Torrevieja, otro es trompetista, otra prima pianista, otros dos primos DJ que son auténticos artistas… con tanta corchea a mi alrededor, entraba dentro de la lógica que yo también tuviera inquietudes musicales.

En casa algo debieron de notar. Seguramente me pasaba el día haciendo como que tocaba instrumentos o me fijaba mucho cuando había música en la tele… no sé cómo sería, porque no me acuerdo (quizás esa fiel lectora que responde al nombre de “mamá” pueda aclarar algo). Lo que sí recuerdo es que un día, teniendo 8 años, me preguntaron si me gustaría tocar algún instrumento. Es curioso cómo funciona la memoria, porque se te van borrando cosas paulatinamente, muchas importantes, pero otros recuerdos quedan vívidos para siempre. Y de ese me acuerdo perfectamente. Estábamos en casa de unos de sus mejores amigos. Mis padres estaban en el salón con ellos y yo jugando con los hijos en la habitación. Me llamaron para hacerme la pregunta y yo dije que sí, que me gustaría. Y lanzaron la gran cuestión:  “¿Y qué te gustaría tocar?

El Casio PT-82. Ni siquiera era mío, pero sin él, mi vida quizás hubiera sido muy distinta.

El Casio PT-82. Ni siquiera era mío, pero sin él, mi vida quizás hubiera sido muy distinta.

Qué dilema: a mí me gustaba el teclado (el órgano, lo llamábamos de aquella). Los hijos de sus amigos tenían un Casio PT-82 que a mí me volvía loco. No era el casiotone más básico; tenía más ritmos, más melodías y, sobre todo, un sistema con pequeños leds sobre las teclas que siguiéndolos, tocabas canciones como Greensleeves. Me chiflaba. El problema era que lo que molaba de tocar en un grupo era estar de pie bailando a la vez, como los guitarras, y no escondido en la parte de atrás del escenario detrás de un teclado. No os lo creeréis, pero cuando me lanzaron la pregunta, en la tele que ellos veían tocaba un grupo (¿Olé Olé en la época de Vicky Larraz?) y el del teclado lo llevaba colgando, como los guitarristas. ¡Qué epifanía! “Eso. Quiero tocar el órgano, ¡pero de llevarlo colgado!”.

Esto era en el 83 lo más molón para un niño de 8 años.

Esto era en el 83 lo más molón para un niño de 8 años.

mamanatas: Esto es de las cosas más horteras que se me puedan ocurrir. Madre mía, después de tantos años y sigo descubriendo cosas sobre ti: comparto mi vida con un nerd en potencia.

Ahí empezó todo. Mi tío abuelo daba clases de órgano en una academia (Casa Viena, en Gijón, que vendían muebles e instrumentos Yamaha) y me apuntaron con él. Corría el año 1983, tenía 8 añitos y viví momentos muy felices aprendiendo. No se me daba mal y me encantaba. Mi tío hacía los arreglos para órgano de todo tipo de música, desde la sinfonía 40 de Mozart a Thriller, pasando por boleros, Rock’n’roll de los 50, Beatles, española de la época… a mi casa ya había llegado un órgano enorme con dos teclados y pedalera y en un par de años me encontré tocando en las fiestas del barrio de mis abuelos, con el auditorio del Centro Social lleno. Fueron quizás mis momentos más felices y anda por ahí un recorte de periódico de esos que los orgullosos padres siempre conservan.

Cuando tenía unos 10 años, el órgano comenzaba a quedarse corto y asesorados por mi tío y con mi visto bueno, mis padres me apuntaron a Piano y Solfeo en otra academia. No me gustaba tanto (yo quería órgano, no piano… era un crío), pero no estaba mal y me resultaba bastante fácil. Entró un piano en casa, marca Belarus, que resultó bastante mal y fui avanzando hasta que llegué a cuarto y me atasqué. Por aquel entonces era tremendamente nervioso y aun llevando bien el curso, el examen que se hacía con tribunal en Oviedo siempre era un fracaso. Me sabía todo de memoria, mis dedos estaban viciados de tanto estudiar aquellas obras una y otra vez… llegué a aborrecer el piano, y tras tres intentos, lo dejé.

mamanatas: una pena… a mí me hubiera gustado tanto que me hubieras conquistado dedicándome una canción al piano.  Pero esa es otra historia… como la que me contaron unos amigos cabroncetes. Y dice así: un día fueron a buscarte a casa, llamaron y abrió la puerta tu madre. Cuál fue la sorpresa de ellos cuando te encontraron tocando al piano el “Right here waiting for you” de Richard Marx y tres jovenzuelas alrededor de ti. Cómo se descojonaron y se descojonan recordando la historia. Aunque seguro que tú te comías más colines que ellos XD

Ahí le has dao! Envidia es lo que tenían 😛 .

mamanatas: pon el vídeo si tienes huevos, jajaja.

En fin, que la música me seguía gustando mucho y mi tío abuelo me ofreció la posibilidad de aprender a tocar el requinto (clarinete piccolo) en la Banda de Música de Gijón, donde había una escuela para “educandos”. Lo acepté ilusionadísimo y ahí comenzó mi segunda fase de formación musical. Tendría unos 14-15 años por aquel entonces y toqué el requinto y el clarinete de forma continuada durante otros 12, más o menos, hasta que me vine a vivir a Madrid. En la Banda de Música llegué a ser uno de los clarinetes principales (no el concertino) y concluí mis estudios con ese instrumento, además de armonía, conjunto coral, etc, etc.

A día de hoy, me sigo conociendo de memoria la mayoría del repertorio habitual de bandas y me es imposible ir al templete de El Retiro sin tararearme todo lo que tocan. Amaba el clarinete y aún de vez en cuando lo saco y rememoro viejos tiempos, aunque he perdido prácticamente la capacidad de tocarlo con cierta dignidad.

mamanatas: calla, calla, que solo se me ocurre a mí regalarte un disco de jazz específico para tocar con un clarinete, después de chorrocientos mil años sin tocarlo. Pensé que te daba un jamacuco, qué manera de ponerse colorao, qué manera de hiperventilar, peor que aquel día de la pipa moruna y el final con vómito. Pero eso sí que es otra historia, jijijij

Toda mi vida relacionada con la música y su formación. ¿Y qué conclusiones saco? Estudiar música es de las cosas más maravillosas que hay y debería recomendarse a todos los niños. Muchísimos programas educativos inciden en la importancia de la música y no puedo estar más de acuerdo. Sin embargo, también tiene sus sombras. A medida que uno avanza hacia el profesionalismo, el ambiente se torna oscuro y desagradable. Son pocos los que pueden vivir de la música (como profesores en conservatorios, profesionales en orquestas o bandas, etc) y las envidias, las ambiciones desmedidas, las puñaladas traperas, los amiguismos y el resto de mezquindades del ser humano afloran, lenta pero inexorablemente, hasta que lo inundan todo.

Quizás mis experiencias personales me hagan ser parcial y mi opinión no sea suficiente para tener una idea justa del mundo de la música, pero desde luego, a mí ese mundo turbio me ha marcado. Hasta llegué a decirme a mí mismo que no orientaría a un hijo mío hacia la música, que lo apoyaría incondicionalmente si le viera inquietudes musicales, pero no trataría de ser yo el que lo estimulase.

Pasados los años vuelvo a ver las cosas en perspectiva y ya no soy tan asertivo con esto. Priorizo más los momentos maravillosos que he vivido en mi vida con la música y destierro los malos. Y así estoy ahora, viendo cómo el guaje monta baterías por su cuenta con cualquier cosa que haga ruido al golpearla, cómo intenta tocar la flauta o cómo me mira en esos escasos momentos en los que agarro el clarinete.

Y cómo, cuando fui a enseñar a su cole lo que era un clarinete y cómo se tocaba, permanecía sentadito junto a sus compañeros sonriendo y les decía: “¡Es mi papá!

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66 responses to “Paparracho y la formación musical”

  1. Cristy says :

    Ufffff me ha encantado y estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices, me siento muy identificada. Me acuerdo cuando me examine de 1 de solfeo por libre y me aprendí la teoría leyendomela mi madre porque todavía no sabía leer :_)
    Yo no quiero obligar a que mis hijos estudien música si no les gusta o no tienen actitudes ( como había muchos niños en el conservatorio) pero un mínimo que vea q les gusta les meto de cabeza jijijiji
    Me ha llegado al alma la frase ” Es mi papa”

    • Cristy says :

      Quería decir aptitud!!!!!!

    • paparracho says :

      No te imaginas cómo me sentí yo cuando lo vi diciéndoselo a los amigos. No era sólo lo que decía sino esa mirada de emoción… babas a litros! Impresionante lo de aprenderte la teoría oyéndoselo a tu madre. Muy prestoso.

  2. Rebe says :

    Pues me da a mí que el guaje ha heredado el gen musical. Ayyyy, que nos va tocar tragarnos todos sus conciertos! Y digo tragarnos porque a mí la música así de orquesta no me llama mucho… ya sabes, la ignorancia… Pero eso sí, no me perderé ni uno!
    El final me ha encantado :_)

  3. carmela says :

    AHHHHH,me haces llorar,que recuerdos,cuantas horas dando vueltas por el centro,con tu hermana en brazos esperando que salieras de esas clases que feliz y orgullosos nos sentiamos ,porque tu ibas con mucha ilusion,
    Si no te acuerdas yo te refresco un poco la memoria,empezaste con el saxo por el pasillo imitando a los payasos de la tele,luego un piano que tenia tu hermana de los enanitos,bueno, no se si hera de tu hermana o tuyo.Pero cuando ivamos a casa de Marian tenian un organo ,y tu querias ir todos los dias para tocar,pasabas horas.
    Era tan evidente que no habia ninguna duda,tus amigos hacian futbol,o yudo,como tu amigo Ivan,pero los deportes no era lo tuyo.Lo tuyo era la musica,tengo mucho mas que contar ,pero creo que me pase un monton.
    Creo que el guaje tambien lo lleva en la sangre
    Me ha encantado,bueno como siempre que escribis

    • Noe says :

      Halaaaaaa, me acabo de acordar de aquel piano!!!!

    • paparracho says :

      Del saxo no me acuerdo mucho, aunque me lo has contado muchas veces. Del piano aquel sí… cómo no iba a alucinar con aquel Casiotone! Y de lo que me encantaba ir a casa de Marían y Ángel también, claro!

      Y sí, los deportes no eran lo mío… de eso igual tenemos que escribir otro día. Un besín, mamá. Mañana nos vemos!

  4. Luisa says :

    Yo también me siento taaaaaaaaan identificada!!! Yo empecé porque unos amigos de mis padres me regalaron con 7 añitos un órgano que me flipó. Aún recuerdo que tú me pasabas partituras (incluso seguramente tendré alguna por casa jeje), una ópera a la que fuimos en Oviedo juntos y cuando saliste tocando el clarinete en el programa aquél de la tele de Ruta Quetzal o algo así ¿no? De acuerdo con lo de que el ambiente se vuelve más turbio cuando pasan los años, a mí una de las cosas que menos me gustaban del conservatorio y de mi coro de Oviedo era que todo el mundo rajaba de cómo tocaban los demás por norma… Gracias a Dios en el coro de Zaragoza hay super buen rollo y sigo disfrutando de una de las cosas más maravillosas de la vida… la música!!!!!!! Un besazo, primi!! Por cierto, me voy a Viena en Semana Santa… Alguna recomendación??

    • paparracho says :

      Me alegra mucho saber qué esa parte oscura de los conservatorios no era fruto de mi imaginación. Siempre me pareció muy paradójico que algo tan precioso tuviera esa contraparte.

      Cómo me acuerdo de aquella primera ópera a la que fuimos juntos. De tiros largos, con americana, como no podía ser de otra manera en Oviedo, jijiji. Y bien que te acuerdas de lo de la tele. No era de la ruta quetzal sino un concurso de institutos relacionado con Barcelona 92 que se llamaba “encuentro juvenil banesto”. Madre mía, qué recuerdos. Lo del clarinete era parte de una obra de teatro.

      Me alegro de que haya buen ambiente en el coro de Zaragoza!

      Y por último, mi consejo para Viena… que me lleves! Es uno de mis viajes pendientes. Por una cosa o por otra, siempre se quedó en el aire. 😉

      • Luisa says :

        jajajaja no he dado una con lo de la ruta quetzal jaja. Puede ser que fuerais vestidos con algo relacionado con el bosque? o duendes? o algo verde?

        Con las óperas tuve bastante chollo porque un compañero de mi padre tenía abono de palco y nunca podía ir a última hora, así que me llamaba a mi… Gracias a ese abono fui a unas cuantas, nunca más hasta hace unos meses, que se me ocurrió ir a Turandot ya que algunos amigos cantan en el coro de la ópera… Vaya precios y el pijerío de Oviedo sigue igual, o peor…

        Y de Viena, estuve solo unas horas solo en mi primer viajecito europeo con 18 años recién cumplidos, y siempre me quedé con las ganas de volver unos días, así que aprovechando mi cumple, la semana santa y que hay que viajar todo lo que se pueda ahora que podemos, allá vamosssss… Me acordaré mucho de ti… Un besín!!!

  5. Martina Calzada says :

    Estoy desando verte tocar el clarinete 😉

  6. papaLobo says :

    Gran suerte tienes! A mi e el reparto me tocaron dos zapatillas por oídos y una capacidad lírica semejante a la de los grillos

  7. ataarrospide says :

    Kenny G, Calamardo y Paparracho. Los tres tenores del clarinete.
    Bonito post.

    • paparracho says :

      Siempre aborrecí a Kenny G, pero sin duda Calamardo es un ejemplo a seguir. Una referencia! 😀

      • ataarrospide says :

        Creí que me ibas a pillar: Kenny G es saxofonista (eso que suena en los ascensores es un saxo tenor). Así que es justo que el trío se complete con Woody Allen 😉

      • paparracho says :

        No es un saxo tenor, es un saxo soprano (el soprano es el único saxo “recto” que hay). Tampoco tengo muy claro que lo de Calamardo sea un clarinete, pero te lo había dejado pasar como licencia poética, jeje.

        Con Woody Allen seguro que nos ponemos de acuerdo. Como clarinetista es mediocre pero mamanatas y yo somos muy fans!!!!

  8. Noe says :

    Joooo, qué recuerdos tan chulos, y cómo se me vienen a la cabeza tantas cosas de la infancia que tenia aparcadas en un rincón. Cuando leo cosas de estas no puedo evitar pensar en la pena que me da que el tiempo pase tan pronto. Vuelvo a sentir el cambio generacional y me da muchísimo vértigo. Si nuestra propia vida pasa así de rápido, con los hijos va a ser tremendo.

    Durante todo el post tuve una sonrisa en la boca, pero al final, con la frase del guaje eché la lagrimilla. Qué emoción debe sentirse al ver a tu hijo tan orgulloso de ti :_)

    • paparracho says :

      Cuenta los años que llevas en Madrid y el tiempo que sientes que ha pasado… y échate a temblar.

      Ese momento con el guaje fue de los mejores de mi vida sin ninguna duda.

  9. vanina says :

    Eres una caja de sorpresa, ya sabes, en la próxima reunión nos deleitas con algo de música. Yo también creo que debe formar parte de la educación de los peques, entenderla y sentirla, ayuda a desarrollar la creatividad, la sensibilidad, de los niños. Yo lo intenté con la guitarra, pero al final lo dejé, y mi gran frustración no saber cantar, ni tocar el piano.
    Gracias por compartir tu historia, me ha encantado!
    Besos a ambos.
    PD: Mamanantas, estoy contigo, que tu pareja te dedique canciones al piano, debe ser un lujo, para todos los sentidos!

    • paparracho says :

      Creías que eras la única artista no gráfica de la chupipandi? jijiji. Lo malo es que, al contrario que tú, yo no es que esté oxidado, es que estoy arruinado. Me da mucha pena y siempre me digo que tengo que retomarlo otra vez, pero cada vez es más difícil encontrar tiempo para todo.

  10. Laura says :

    Esta vena artística no la esperaba y reconozco que dada mi nula formación musical he tenido que ir buscando alguno de los instrumentos que mencionabas. No sé hasta qué punto influirá en un niño desarrollarse junto con unos estudios musicales, pero sí que recuerdo mirar con envidieja a mis compañeras del cole tocando el piano o el violín.

    El final es de babasss a más no poder! 🙂

    pd. Mamanatas se merece una canción al piano!!

    • paparracho says :

      Supongo que habrás buscado “bombardino” nada más, porque como hayas tenido que mirar lo que es una trompeta, un clarinete o un piano, te pongo de cara a la pared, jajajaja.

      La canción al piano para mamanatas, que tanto demandáis, se la tendrá que ganar… con la caña que me da día tras día no lo veo claro! 😛

      • Laura says :

        Esta tarde me auto-castigo de cara a la pared, porque tampoco diferenciaba el clarinete del oboe… upsssss

    • paparracho says :

      Pues esa no estoy muy seguro. Esa era del PT-1, que era el más básico. El PT-82 era una pasada para cualquier niño ochentero. Los hits para mí eran el Greensleeves y el Old Folks at home.

      Mira, aquí tienes un vídeo de greensleeves con gatito y todo, que me ha recordado que además de tener las lucecitas para seguir la música, al final te valoraba para decirte cómo de bien lo has hecho. Se ve al final del vídeo.

      Y la otra:

  11. Monstrua says :

    Yo creo que es una suerte tener esa oportunidad, la de que te enseñen a tocar un instrumento. Yo la echo de menos, la verdad, y Monstruita tendrá su oportunidad 🙂

    ¡Gracias por contar tu experiencia! (y a mamanatas por aliñarla, jeje)

  12. irene says :

    Me encanta el post! Y tienes razón, hay que quedarse con las cosas positivas, pq aunque haya transfondos oscuros, envidias y malos rollos ( y esto ultimo lo he vivido yo y eso que solo soy una aficionailla), cuando uno hace sonar el instrumento se olvida de todo. Y además de hacer sonar el instrumento, cuando tocas en una banda y cada uno hace sus notas, sus acordes, sus melodías, unos instrumentos preguntan, los otros responden, … y ctodo bien empastadito, es muuuy gratificante.
    La vocación musical se lleva dentro y tarde o temprano sale. Te lo dice una “trompista” aficinada, cuya vocación salio añeja. Y por cierto, si te animas a tocarlo de nuevo y algun dia quieres, puedes venirte a algun ensayo o actuacion de la banda de mi pueblo.
    Besotes para los tres!!!!

    • paparracho says :

      Lo tuyo sí que tiene valor, Irene, ponerse a aprender a tocar un instrumento ya de adulto. Pero me alegro mucho, has definido perfectamente esa sensación de felicidad que da tocar en una banda, ese lenguaje entre instrumentos… maravilloso. Gracias por esa invitación!

  13. El papá de Joan Petit says :

    Pues yo de música, más bien poquito. Pero a JoanPetit le encanta el casio PT-82 que yo tenia de pequeño (el mismo que el de tus vecinitos) y la bateria que le ha regalado el abuelo.

    • paparracho says :

      Habrá otra cosa que motive más a un canijo que darle golpes a cosas y que hagan ruido!? Pocos bebés no tienen vocación de bateristas, jajaja.

      Genial que hayas podido conservar el Casio. Seguro que le entusiasmará.

  14. Paula says :

    Madre madre, no hay mayor antídoto contra la carrera musical que ir a examinarse al Conservatorio de Oviedo… por muy bien que sepas las sonatinas, yo era meter la mano en la bolsa pa sacar la boluca y empezar a temblar. Encima me ponían aquel vestido que odiaba, con aquella chaquetuca que nunca me gustó… ¡sarpullido asegurado! (de los purititos nervios).
    Yo empecé a los 5 años a estudiar solfeo, la monja trampeaba la matrícula para que constase que tenía más años y me ponían un cajón (de aquella no había escalonín del Ikea, pero algo similar) para poder llegar al atril. Seguí mi carrera/diversión musical hasta que, a los 12 años, me tocó examinarme con Purita de la Riba, el terror de l@s pianistas… lo pasé tan mal que decidí dejarlo para siempre. Salí llorando… y ni el notable que saqué me hizo siquiera pensármelo. No quería volver a pasar por eso. Luego mi madre vendió el piano y bla bla bla… ¿por qué no se puede simplemente aprender y tocar Amigo Félix sin tantas presiones…? ainssssssssssss

    • paparracho says :

      Así que tú también estuviste metida en el mundillo? Sabía de otro primo vuestro, pero no lo tuyo. Lo mejor es aquello de la bolsa y las bolas. No me acordaba, pero fue leértelo y casi que estoy sintiendo el tacto en las yemas de los dedos. Madre, qué mal lo pasaba de aquella, con lo tranquilón que soy ahora.

      No tenía yo ubicada a esa Purita de la Riba. Mi profesor de piano en Gijón fue Toni Casas. Y también tuve contacto con el mítico Poli, a quien el otro día vi por Gijón, 20 años después.

      El órgano y las partituras adaptadas, esa era la verdadera felicidad de un niño. Cuánta razón tienes!

  15. MdB says :

    Un post absolutamente delicioso. y toda una sorpresa conocer esas aptitudes musicales…. Como siempre las puntillas de mamanatas gloriosas….

    • paparracho says :

      Me alegra que te haya gustado. Pensé que había quedado demasiado largo para ser tan personal, pero es que me puse a escribir y me vinieron tantos recuerdos a la cabeza… y sí, ella descubriendo algún detalle vergonzoso que obvié. Y se ha olvidado de algún otro, no te creas!

  16. Sin más Palabras says :

    NiñoNinja ya lleva dos años en una escuela de música. Música en movimiento lo llaman…Su profesor está flipando, dice que es un “fiera” que cuando hacen juegos de adivinar la nota por el sonido o no sé qué leches, no falla ni una. Ya sabe leer partitura y el próximo año comenzamos con instrumento serio (hasta ahora solo la flauta dulce) pero aún no sabemos con qué. A mí me gustaría piano, a su padre guitarra (el toca), y el niño, lo que quiere el niño, la batería, jjjjj es broma. Le gustan los teclados en general. ¿Alguna recomendación?

    Un besazo

    • paparracho says :

      Sí, sé que ahora hay muchos métodos nuevos para estimular a los más pequeños. Que si Suzuki, que si Música en Movimiento… la verdad es que no tengo ni idea de ellos, pero creo que tan pequeños lo mejor es que simplemente disfruten. Cuando veo un niño prodigio de esos de 8 años que tocan como auténticos maestros el primer sentimiento que me viene a la cabeza es la compasión. Es muy duro, mucho, por lo que tienen que pasar esos niños tan pequeños para llegar a ese nivel. Pierden la infancia.

      Mi humilde recomendación es que lo dejéis a él que pruebe cosas y que haga lo que más le apetezca. Que no lo intentéis orientar hacia ninguno en concreto. 🙂

  17. casigata says :

    Bueno, bueno!
    Vosotros dos sois una caja de sorpresas.

    Esta es una de las espinitas que llevo clavadas, junto con el baile, pero en casa no daba para todo y me tuve que quedar con las ganas.

    Si yo tuviera un “gatillo”, si que me gustaría que recibiera educación musical, pero sólo si él lo pide, y lo disfruta. Me da pena oir a algunos padres planeando como van a meter a sus hijos en tal colegio porque tienen clases de tal, cual, lo otro, y le preparan para el conservatorio desde los 4 años. ¡Por favor, que son niños!

    Una última cosita. Aunque seamos de la misma quinta, tengo que darle la razón a Mamanatas. El teclado a modo de guitarra, ¡es muy nerd!

    PD: Me alegra que hayais vuelto a la palestra. Se os echaba de menos.

    • paparracho says :

      Así que nerd, eh? Que no es eso, mujer, que es que yo siempre fui muy “notas” y a mí eso de tocar escondido de la gente no me molaba nada. Yo quería estar ahí al frente… el colgante era el instrumento perfecto si te gustaban los teclados. No entendéis, nada! 😛

      Totalmente de acuerdo con la visión que has comentado sobre la formación musical. Y ese gatillo a ver para cuándo!!!!

  18. madre estresada says :

    aayysss, yo no he conseguido que mis hijos aprendan más que la flauta del cole, y que aprobaran nos costó regalarle un ordenador nuevecito, y todo,
    Y lo tenían fácil, no tanto como los tuyos, pero tambien la música forma parte de mi familia. Un besazo, guap@s

  19. ampa de o'mimi says :

    estoy con la lagrimita! pocas son las veces que te comento, pues lo confieso, mea culpa, los post largos largos me agobian un poco! pero esto es digno!
    estoy contigo en todo, la educación músical es uno de los regalos más grandes que se puede dar a un hijo, aunq tengas momentos de aborrecerla, yo tengo hasta 7º del plan 66 con todas las horas que eso conlleva, los examenes de tribunal y el abandono de la carrera cuando entre al instituto, pero lo agradezco infinito, mil, mi hermano ahora es profesional, superior de composición de guitarra y es una pena que no se pueda vivir de ello, y más cuando ves que en tu pueblo hacen una escuela de música y meten a los enchufados sin carreras ni nada y ves cómo profesionales se rompen los cuernos por entrar en orquestas de fiestas de pueblo o por dar conciertos de amenización y tributo a rockeros clásicos, a´si está la cosa, pero es precioso, es preciosa e indescriptible la sensación es de los pelos de punta cuando escuchas atentamente una obra, como cada vez que la escuchas descubres ritmos nuevos, sonidos nuevos… y como la música se te mete por dentro!!!
    mi peq ya toca el piano, la guitarra y el bajo con su tío, le pone Maller y Motorhead, que tenga variedad la chiquilla y, sí, quiero darle la oportunidad de sentir la emoción de la música, en septiembre empieza el suzuki, mira, una vez hablé de ello…
    por cierto, ese casio lo tenía yo, y juraría que lo sigo teniendo en el pisotrastero, y… eso de que vaya colgado… estoy con mamanatas! jajajaaaa
    encantada, prometo leerte más!!

    • paparracho says :

      Ay, ese plan del 66… a cuántos nos volvió locos? al menos tu hermano conseguió sobrevivir todo el proceso y hacerse profesional, pero la verdad es que la vida de músico es dura, con la cantidad de inútiles que hay ganándose la vida por ahí haciendo el chorras en el mundillo del espectáculo, por no hablar de los enchufados que bien dices.

      Menudo crack esa peque, guitarra, piano y bajo, casi nada… pero además abarca desde la clásica hasta la banda de Lemmy. Eso no tiene precio!

      Le echaré un vistazo a tu post de Suzuki, que he visto que has añadido a continuación. He oído mucho hablar de ello, pero no tengo ni idea. Y recupera ese Casio!!!!! (mira que te lo compro, y va en serio)

  20. Gemma/El Sur (@Gemma_311) says :

    Otro apunte más para aprender música: A mi hija de 7 ańos le daban broncoespasmos y nos dijeron que aparte de natación, le iría bien aprender un instrumento de viento para desarrollar más la capacidad pulmonar y la apuntamos a clarinete y solfeo.
    Está encantada aunque a mi me parecía una tontería pero no suele faltar por que le encanta y la verdad es que hemos pasado el invierno sin medicación.
    Saludos.

    • paparracho says :

      Pues nunca lo hubiera pensado para temas como broncoespasmos, pero en verdad el clarinete (por no decir todos los instrumentos de viento, porque el metal no lo tengo muy controlado) ayuda muchííííísimo a aprender a respirar. Aprendes, sin darte cuenta, a hacer respiración diafragmática de una forma natural. Me acuerdo cuando nos lo explicaban en el instituto y mis compañeros no eran capaces de respirar con el diafragma y para mí era la forma natural de hacerlo.

      Pues mira, es un instrumento precioso. Si llegasteis a él a través del médico y veis a la nena ilusionada, adelante con todo. Me están dando ganas de retomarlo a mí solo de contestar vuestros comentarios…

      • Gemma/El Sur (@Gemma_311) says :

        Anímate anímate!!
        Sólo un apunte más, Cuando vivía en Buenos Aires, el conservatorio de música de mi calle era de un italiano que se llamaba FRACASSI!. Me encantaba el nombre, conservatorio Fracassi. Ideal el nombre.

  21. Mamamedusi says :

    Que faceta mas bonita! A mi no me importaría nada que medusi aprendiera a tocar algún instrumento, de hecho le llama mucho la atención la música.
    Creo que es una bonita experiencia, otro mundo con sus cosas buenas y malas como cuentas, pero al fin y al cabo, sano igual que el deporte.
    Quien no ha tenido un casio en su vida! Yo recuerdo los miniorganos, lo único que se tocar es el cumpleaños feliz 🙂

    • paparracho says :

      Pues aunque parezca mentira, yo nunca he tenido un casio. Y mira que pasaron instrumentos musicales por mi casa! Anima a medusi a tocar si la ves ilusionada con el tema. Se aprende mucho con la música.

  22. papá says :

    Si tu hijo se emociona viendote tocar el clarinete, hazlo mas a menudo, será una buena forma de estimularle sin presión.

    • paparracho says :

      Ay, papi, si tuviera más tiempo… cuando llego a casa por semana da lo justo para jugar un ratín, baño, cena y para de contar… a ver si los fines de semana buscamos un rato, porque a mí me apetece bastante. Un besín y hasta mañana!

  23. carmela says :

    Como que no tienes un casio,no me acuerdo de que marca es pero tu teclado todavia esta en casa,por cierto desde Navidad que tengo ganas de destaparlo pa que el guaje juegue,haber si este finde podemos,ya que no lo dejiste tambien tocabas el bajo,pero eso casi te da para otra ocasion,y cuentas tus pinitos,con el grupo

    • paparracho says :

      Me refiero al típico casio para niños, un tecladín pequeño medio de juguete como el de la foto que puse. El que anda por casa era un Yamaha de los buenos, nada que ver.

      Y sí, lo del bajo y el grupo quedará para otra.

  24. peinetapintxosymimonillo says :

    Me ha encantado el post, como he disfrutado con tus andazas musicales. La menda ha tocado el piano pero tb me atasqué y lo dejé justo cuando mis padres ya habían acordado la compra de mi piano porque mi organo grandote de casio se quedaba escaso. Luego aprendi un arcordeón pequeñito que se llama trikitixa, y pandero y tb quise probar guitarra….. la música siempre me ha parecido una gran aportación a la enseñanza. Tengo un hijo que es un loco del tema, baila y canta sin parar y ahora según él toca el piano ( os he mandado la prueba por wassap). Este año le voy a apuntar a algo de música vaya que tenga talento y lo esté desaprovechando.

    Saludos

    • paparracho says :

      Acordeón vasco y todo… nadie tan multicultural nacional como tú, peineta. Oye, no me ha llegado nada por whatsapp!

  25. Miss y Míster Golosina says :

    Precioso el final, y al fin y al cabo es lo más importante 🙂

    Oye, qué carrerón como músico, no? que a ti igual no te parece gran cosa, pero ya te digo yo que lo es, sobre todo para una que lo único que ha tocado es la flauta, en el cole y mal. Oído musical? Cero. Cultura musical? Menos dos.

    Pero aun así coincido en la importancia de la música. Estaría encantada si mis hijos decidieran tocar algún instrumento. De momento en casa tienen un baúl con muchos instrumentos musicales 🙂

    Un besazo!

    • paparracho says :

      Bueno, nada de carrerón… la banda de música de Gijón es buena, pero no es profesional (se pagaban entre 10.000 y 20.000 pesetas al mes dependiendo de la posición/calidad en la banda, y no te imaginas qué recelos había con el reparto), pero para un adolescente era toda una fortuna. Sacaba para mi ocio y mis viajes sin pedir en casa dinero. Bueno, mis padres me pagaban el billete de avión y yo los gastos.

      No fue un carrerón, pero sí que toda mi infancia y juventud está firmemente ligada a la música.

  26. El papá de Joan Petit says :

    Me encanta vuestro blog y por eso os he dejado un regalito en el mio (si lo quereis): http://papaysuscosas.blogspot.com.es/2013/03/papa-y-su-blog-de-premios-y-nominaciones.html

    Un saludo.

    • paparracho says :

      Muchísimas gracias por pensar en nosotros, hombre! No solemos seguir las cadenas de premios, pero ilusiona mucho que se acuerden de ti para estas cosas bonitas. Ya nos hemos pasado por tu casa.

  27. Angela says :

    Hol chicos hacia muc tpo que no me pasaba por aqui y me encuentro con 2 nuevas entradas.De moento no estoy muy al dia con twuitter ,por problemas tecnicos por eso se me habia pasado vuestra publicacion.Me alegro de que hayais vuelto con energias renovadas,siempre es un placer leeros.Me ha encantado esta entrada musical y el que querais inculcar a vuestro peque todo lo q os ha hecho felices en vuestra infancia,en mi caso mis hijos lo tienen muy claro (de momento) mi hijo quiere ser payaso y mi hija pintora,unas profesiones con mucho futuro 😉 Pero de momento q estudien y se preparen bien,no sea que en un futuro sean como su madre,vendedora de unos grandes almacenes,trabajando domingos y festivos por una mierda de sueldo( lo siento,pero esto lo llevo muy mal)Bueno chicos,espero poder leeros mas amenudos.Bsos 🙂

    • paparracho says :

      Qué alegría tenerte por aquí de vuelta, Ángela… ya creíamos que te había devorado el centro comercial. ¿Cómo van esos libros? 😛

      Mira qué majos los peques. Yo había oído lo de ser policía, bombero, profesor… pero payaso y pintora? estos apuntan maneras, Ángela, te lo digo yo. Y mucho respeto a los payasos, que a muchos hay que ponerles la P mayúscula. Para muestra, el enorme Leo Bassi.

      Un abrazo!

      • Angela says :

        Nooo,si no lo decia por menospreciarlos,ni mucho menos,con los buenos ratos q nos han hecho pasar,lo queria decir es q no hay mucha salida profesional,ni para payaso ni para pintora,pero q si pasa el tpo y ellos siguen teniendo esas inquietudes,los apoyare 100 x100. Que yo queria ser actriz y al final quedo en nada

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