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Ante la “avalancha” de comentarios, retuiteos, compartimientos de facebook, unomases de google+, tengo que decir y digo: pa qué cojones me habré yo metido en este berenjenal!
Yo que, según paparracho, tengo menos gracia que un guiri bailando por soleares, yo que tengo al guaje en plan toddler (ahí es ná) con fase de mamitis aguda para más inri, yo que llego a acumular más de 400 readers no leídos sin ponerme colorada, yo que a veces tengo que estudiar después de acostar a la fiera (me refiero al niño)… y ahora: ¡este lío mayúsculo! ¿¿de qué escribo en el próximo post??
paparracho: bueno, lo de mamitis aguda es discutible… es que a mí me han tocado últimamente unos días difíciles de curro entre reuniones y karaokes y, claro, el guaje se aferró a lo que pudo…
Sí, a una que pasaba por allí, no te digo!
Pues ahora verás… La culpa de esta mi tensión de quién proviene? De paparracho, que se le ha antojado poner el blog en marcha mucho antes de lo que contábamos. Porque, vamos a ver, pa qué se va a esperar él por lo menos a que pase mi época de exámenes. Nooo, a él le gusta verme haciendo malabares en plan superwoman… Oye cari, que si lo que te pone es la capita, las mallas ajustadas y el antifaz, yo me lo pongo! pero churri, me lo pongo, te bailo si hace falta y utilizo mis superpoderes contigo estando medianamente descansada pero con este estrés de vida no, eh? Que según me echo en la cama soy oreja a la plancha…
paparracho: iba bien la cosa cuando hablabas de disfraces, ropa ajustada y baile, pero lo de oreja a la plancha me trajo a la memoria una canción de los petersellers y ¡se acabó la magia!
Y lo más gracioso del tema es que realmente no me ve como a una superwoman, ya que se permite el lujo de hacer comentarios del tipo: “cómo te envidio pasando todas las tardes con el guaje… lo vas a buscar a la guarde (perdón, escuela infantil, chica, que les sienta de mal a las educadoras), yendo al parque, jugando con él… cómo te envidio…”.
¡Ja! Y un cojón de pato! Vamos hombre, le desborrrda la paciencia a nada que el guaje se revira un poco. Le desborrrda tanto que se terminan enfadando entre ellos y ahí me ves a mí haciendo de Alianza de las Civilizaciones.
¡Y encima soy tonta, que quiero tener otro hijo! La hormona del amor, la oxitocina… esa es la que lo lía todo! Que te hace olvidar las contracciones, los puntejos de los collons (bueno, de lo contrario), la triple tripa (versión trabalenguas), las archiconocidas grietas del pezón, … aaay, el pezón!
No me quiero ni acordar de aquellos momentos tan entrañables con mis tetas secando al aire a través de los ventanucos del sujetador de lactancia, y mi suegro paseando por el salón… mi suegro, y resto de clan familiar, of course, pero es que lo del suegro me marcó; yo que he hecho topless 2 ó 3 veces en la vida y todavía no sé por qué, y termino de lactadora sadomaso. Qué situación más pornograficosa! Ya me imagino el título de la peli: Mamatrix, Duro de mamar, Tetanic, Entre mingas y domingas, El cartero siempre mama dos veces…
paparracho: ves? así, sí. Vas recuperando el tono! Hay otros títulos del género muy buenos, como “Hard Cipotter”, “La manolilla del capitán Corelli”, “Bailando con zorras” o “Eduardo Manospajeras”. Todas ellas reales como la vida misma; de hecho, iba a poner aquí la carátula de esta última para que se viera además el daño que hacen las traducciones al castellano de los títulos, pero mamanatas (que es mú vergonzosa) no me ha dejado.
[No es por vergüenza, es por elegancia]
En fin, que vaya par de dos que rodean mi vida… joé, qué mal suena eso del par de dos después del inciso mamario. A ver, que me refiero a paparracho y al guaje, eh? ¡Qué guerra me dan mis dos hombrecitos! pero ¡cómo los quiero!
Y después de estas reflexiones mi pregunta sigue siendo: ¿¿de qué escribo en el próximo post??


