Fines de semana “de machos” con el guaje
El guaje y yo llevamos 3 semanas haciendo planes más o menos solos. Mamanatas ha aparecido puntualmente como en el caso del gran evento madresférico, pero la verdad es que la pobre está recluída preparando los exámenes finales, que son esta semana. Si todo va bien, la tendremos al 100% con nosotros a partir del viernes. La verdad es que la echamos de menos, pero que nos quiten lo bailao al guaje y a mí en estos últimos findes. Hemos hecho cosas guays de las que únicamente hacemos los hombres cuando estamos solos.
mamanatas: 3 semanas dice… ya será menos, a ver si el guaje se cuida solo de lunes a viernes. Y encima siempre te buscas cosas guays cuando no estoy para luego restregármelo.
Inciso: ¿Os he contado alguna vez cuánto admiro a mamanatas? pues si lo he hecho, me repito: a los cuatro meses de tener al guaje y recién incorporada al paro, tuvo el arrojo de volver a estudiar (10 años después) y está a puntito de terminar un Grado Superior de Informática. Todo ello compatibilizándolo con la crianza del guaje (porque yo antes de las 19:30 es raro que esté en casa) y con buenas notas. ¡Aprieta un poco, que solo te queda una semana y ya te podrán explotar como corresponde en el mercado laboral!
mamanatas: Que no, que no te empeñes; que esta noche me va a doler la cabeza y punto.
Bueno, pues como decía, qué cantidad de cosas hemos podido hacer juntos:
- Hemos paseado por el centro varias veces sin más logística que una mochila (para portar sus gráciles 11 kilos cuando él se cansaba) y una bolsita de pocoyó con unas toallitas y un par de pañales por si las moscas. Pudimos disfrutar de varios músicos callejeros, lo que hoy por hoy es su principal afición. Estoy pensando en sacar tajada de esto y pedirles comisión, porque es ponerse el niño a bailar delante de ellos y empezar a congregarse gente allí. Miren, miren:
- Hemos estado de cañas con amigotes, algo imprescindible en hombres que se precien. También nos hemos ido de comilona con esos amigotes y he aprovechado a hacer la exhibición con el truco que tenemos ensayado el peque y yo: durante el vermut, le doy la comida y al terminar de comer él, yo le digo: ¿dormimos ahora? El dice: Síííííí, le echo para atrás la silla, le pongo el chupete, lo tapo con mi chaqueta y a sobar sin protestar. Los amigos con la mandíbula desencajada. Más todavía cuando no se despertó hasta que estábamos terminando el segundo y aprovechó para finiquitar los platos de cochinillo, lechazo, solomillo y chuletón que teníamos sobre la mesa. Y siempre con la mejor de sus ronrisas!
- Nos hemos ido a ver la prueba de sonido de unos amigos que debutaban en directo con su grupo. Ni que decir tiene que se animó con la batería, y es que ahí tenemos un filón. Allí, en 5 minutos que lo dejé a cargo de un amigo, volvió con una nueva cosa aprendida. Me lo trajo en brazos y le dijo: ¿cómo se dan besos a las chicas? y ¿qué hizo el guaje? pues sacar la lengua y moverla como relamiéndose los labios. ¡Tiene futuro!
mamanatas: Por este tipo de cosas los amigotes tienen tan mala fama.
- Hemos ido a comer cosas ricas y muy calóricas, por ejemplo, comida mejicana. Le encantó y además, tuvimos la ocasión de repetir la exhibición del “¿dormimos ahora?”
- Hemos ido un par de veces a andar en bici juntos. Después de todo el invierno sin montar atrás conmigo, al principio le daba un poco de miedo, pero a los 100 metros ya iba chillando de felicidad y haciendo “uooohhhh”. El último paseo en bici, ayer, a la Quinta de los Molinos, donde ya habían florecido los almendros. Espectacular.

Así estaban ayer los almendros en la Quinta de los Molinos. Increíble. No dejéis de verlo si vivís en Madrid ¡No hace falta irse a Japón!
- Hemos ido juntos a comprar los regalos de aniversario para mamanatas. Pese a llevar al niño en la mochila haciendo todo tipo de monadas para encandilar a las dependientas, no conseguimos ningún descuento extra. Eso sí, hemos incorporado una nueva experiencia juntos a nuestro currículo: visitar una tienda de lencería. ¡Qué bonito compartir entre generaciones!
mamanatas: Yo creo que lo usas para ligar, ¿no? Y ni con esas…
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- Hemos ido a ver juntos un partido del Sporting. Se portó muy bien con sus pinturas y sus aspitos (mientras yo daba cuenta de un par de buenos GTs), aprendió a decir ¡PO-TIN! y ya reconoce perfectamente el escudo, el himno y los colores de nuestro equipo. Como padre, no puedo estar más orgulloso de él. La baba la puedo recoger en cubos de fregar.
- Por último, hemos podido ir al Menudo Fest a ver tocar en directo a Pantones y The Imperial Surfers (aquí sí pudo venir mamanatas y también los amigos desaforados). Desde el minuto 1 intentando subirse al escenario y yo sujetándolo hasta que los propios músicos invitaron a los niños a subir. Él fue el primero en romper el hielo y ahí se puso entre la cantante y el guitarra, delante de la batería. Luego agarró baquetas y todo, y a tocar como uno más. ¡Este niño nos retira!
La verdad es que, aunque es muy cansado encargarse durante todo el día del guaje una sola persona, hemos demostrado que los papás podemos ser completamente autosuficientes con los peques. No todo ha sido perfecto pero como la transparencia ha de ser total, me desnudo aquí delante de todos y voy a contar lo que no he confesado ni a mamanatas durante estos días (antes de publicar me pondré la bufanda anticollejas):
- En dos ocasiones, estando fuera de casa 6 y 8 horas respectivamente, no hubo cambio de pañal. Los motivos son claros: no olía a caca, no estaba mojado y estábamos muy entretenidos como para acordarnos de eso. Bueno, para ser sinceros, en una de ellas (la de 8 horas) sí hubo cambio de pañal. Ahí sí que lo noté porque estaba mojado… :S
- La vez que fuimos a ver el fútbol… joder, cómo digo esto… ¡me salté la merienda! ¡fui un padre terrible! Por eso el pobre devoró dos paquetes de aspitos y quería lanzarse a los kikos como si no hubiera un mañana. No me di cuenta hasta que no llegué a casa y al guardar la neverita vi que había un potito sin empezar. Lo guardé en el armario y me callé como un zorro. Luego, la cena no la vio delante. Mientras estáis leyendo esto, posiblemente aún me duelan las heridas que seguramente me haya ocasionado la ira de mamá.
mamanatas: Lo del pañal tiene un pase (más que nada porque a mí también me ha ocurrido, jejeje). Pero lo de la merienda: ¡esto no tiene nombre!. [Y luego piden custodia compartida: ¡hay que joderse!]
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Esto es todo por ahora. Os dejo con un vídeo en el que se ve cómo nos lo pasamos en el Menudo Fest. ¡Sobre todo él!
¡Suerte con esos exámenes, mamanatas! ¡Solo quedan unos días!
Mamá, ¡quiero ser artista!
A veces me doy miedo cuando analizo los avances del guaje en plan simio-evolutivo: “anda, mira cómo va entendiendo su papel en la comunidad y, oye, mira cómo empieza a utilizar herramientas* para conseguir sus objetivos (malvados, claro)”.
*Ejemplo del uso de herramientas: es capaz de acercar algunos de sus juguetes a los muebles del salón para subirse a ellos y tener a mano la tele de plasma, el dvd, la cadena… y así botonear todo lo que pueda y más. Vamos, todo lo que nos pone nerviosos como consumidores en este mundo capitalista.Y encima el juguete-herramienta-escalera siempre es de lo más estable: el tren parlanchín, el volante sonoro, el teléfono con ruedas… Vamos, todo lo que nos pone nerviosos como padres protectores en este mundo malo.
Reflexión 1: todos estos pensamientos del aprendizaje ¿vendrán por leer tanta National Geographic? ¿o simplemente es que de vez en cuando se me va la pinza? (o las dos cosas, que todo puede ser).
Reflexión 2: a este paso ya me imagino al guaje en el Retiro sobre 4 cilindros y manejando 3 diábolos mientras cuenta chistes con acento argentino, ¡todo a la vez! ¡Y a mí se me caerá la baba cual pantoja con paquirrín!
Chist! one moment! Una cosa es que yo tenga cierto espíritu perroflauta (limpia, eso sí) y otra es que babee ante las actuaciones funambulistas callejeras del guaje… hombre, por favor, ¡los abuelos me matan!
paparracho: es verdad que eres bastante limpia
y con un estilo no demasiado perrofláutico, pero el espíritu… si de mayor se te hace okupa seguro que hasta vas allí a hacerles las trenzas a él y a sus comprometidos amigos.
Lo de “bastante limpia” y la sonrisita me mató…
Con lo pequeño que es, además de estos pinitos funambulistas tiene otros aspectos artísticos a explotar para ganarse la vida, a saber:
- de faquir: desde tratar de masticar las piedrecitas del parque, a chupar la suela de los zapatos, hasta comer la tierra de las plantas
- de hombre invisible (y silencioso): si está haciendo alguna maldad de las suyas tendrá esta condición en modo ON
- de mayumaná: se rodea de todos los cubos donde guardo sus juguetes, más sus platos hondos y llanos, y, como baquetas, tenedores, colador, lápices, alguna vez lo ha intentado con cuchillos pero afortunadamente estuve más rápida que él…
Por último, he detectado que tiene otras dos “capacidades” que le valdrán en el futuro si con las anteriores no consigue pelas para vivir:
- de ladrón: no hay seguro infantil que se le resista (de ahí el intento de baqueta-cuchillo), ni esquinera que no sea capaz de quitar, incluso con la mirada (“Este niño nos retira”)
- de pobre de pedir: si ve a alguien por la calle, que, por supuesto, no conoce de nada, con una barra de pan o un bollo o similares allá que va él: “pah pah pah”, que parece que lo tengo con más hambre que Carpanta.
paparracho: Si fueras tú la que cocinase, igual sí que pasaba hambre el pobre… ¡menos mal que tiene a su papá!
Es indudable que tiene madera para el espectáculo (ya me estoy pantojizando, ¿veis?). A cualquier sitio donde vayamos que esté alguien actuando y tenga boquiabiertos a los niños, a él en lugar de estupefacción le vienen ganas de sumarse a la fiesta. Este fin de semana, sin ir más lejos, fuimos con los amigos desaforados a un concierto acústico para niños de Ally Kerr y The Starlets en Malasaña (geniales los conciertos que organiza Glück) y tras dos minutos de desorientación mientras aquello empezaba, el guaje se puso de pie, le quitó un juego de baquetas al batería y no las soltó hasta el final del concierto el jodío. El cantante ya lo presentaba como “nuestro batería” y el verdadero batería terminó poniéndolo en su regazo y tocando con él. ¡Genio y figura!
Así que estoy temiendo el momento de la frase: mamá, ¡quiero ser artista! Y le miraré pensando en el método Stanislavski… you talkin’ to me? Well, I’m the only one here. Who the fuck do you think you’re talking to?… Y de mis ojos saldrá una lagrimilla de orgullo… o de terror. Su evolución ¿irá por el lado del Retiro o por el lado del Actor’s Studio?
Baby Bowie
Hace unos días fuimos muy rápidos y conseguimos nuestro primer regalín promocional de la madresfera. Se trataba de entrar a la página de Minimí Petits Bàsics, elegir una prenda de ropa y mandar un correo a madresfera solicitándolo. Así de sencillo.
En la tienda online tenían ropa “con mensaje”, la mayoría, camisetas haciendo referencia a algún grupo de música o cantante. Muchos de ellos, clásicos (gracias a dios!). El propio paparracho tiene varias camisetas de este tipo, así que no dudamos que encontraríamos algo..
Fuimos tan rápidos porque en la primera página que se visualiza al entrar estaba la camiseta que elegimos. Cómo resistirnos a ese “Baby Bowie” con el rayo del Aladdin Sane. El Duque Blanco, el camaleónico Bowie al que adoramos… ¿para qué seguir buscando? Enviamos el correo a madresfera, nos dijeron que éramos unos de los premiados y en menos de 3 días la camiseta llegó a casa.
Desde esta entrada, agradecemos a madresfera y Minimí Petits Bàsics por el regalo y le pedimos prestada al Duque una canción de aquel álbum que inspiró esta camiseta.
The Jean Genie (Aladdin Sane). David Bowie en los coletazos finales de su época Glam.




