Y las cosinas de Lanoa van para…
Bueno, amigos, más vale tarde que nunca… íbamos a cortar el martes, pero a última hora fueron llegando algunos despistados y decidimos alargarlo hasta el último momento.
Finalmente, los participantes son:
1 – La Manada
2 – Cruz entremadres
3 – Yohanna Arco
4 – Chincha Rabincha
5 – Chus San Salvador
6 – Yolanda San Segundo
7 – Cris
8 – Bienvenidos a Lilliput
9 – Me gusta mi barrio
10 – Blanqui
11 – Andrea Sánchez
12 – enfermería7
13 – Ana María Ramos
14 – Yolanda Dibujos de Nube
15 – Vanina
16 – Golosi
El número representa, salvo error, el orden en que se apuntaron en el formulario de Lanoa. En todo caso, da igual. La probabilidad de que cada uno gane no deja de ser del 6,25%. Nuestra idea era que el guaje sacara un número de la bolsa, pero dejándolo para este medio día era imposible. Así que vamos a utilizar el horripilante Mr. Random. Metemos el rango de números, pulsamos generate y el resultado es…
Así que, muchas felicidades a la cordobesa más viajera. Como me imagino que no te podrás acercar a la fiesta de Lanoa de mañana, Diana se encargará de realizar el envío. Ahora que lo pensamos, un babero y un peluche… ¿tienes novedades que compartir?
¿Qué me pasa, doctor?
No pude aguantarme más. Después de dos meses largos sufriendo extraños síntomas para los que no encontraba explicación, decidí acudir al médico y contarle mis problemas.
Mamanatas accedió finalmente a acompañarme. Aderezó su OK con una pequeña mueca de disgusto y hastío, pero con tal de no aguantar más mis lamentos estuvo de acuerdo.
La sintomatología era variada y era difícil orientarse hacia un especialista u otro. Me decidí a ponerme en manos del médico de familia y, así que conseguí cita y allí nos fuimos.
- Mire doctor, la verdad es que no sé por dónde empezar. He estado buscando información en internet -ya se que no debía hacerlo, pero no lo pude evitar- y lo único que he conseguido ha sido intranquilizarme más.
- Claro, claro… ¡ay, el daño que está haciendo internet! Bueno, ahora está usted aquí. En buenas manos. Tranquilícese y cuénteme todo lo que le pasa.
El doctor había captado perfectamente mi estado de ánimo. Continué.
- Pues mire usted, desde hace dos meses y pico me siento raro. Todo empezó con cogerle manía a algunos alimentos. Cosas que antes me pirraban, como el queso azul, ahora es que no lo puedo ni ver. Y también me pasa con el bacalao… me encantaba, pero es que es pasarme por la sección de salazones en una pescadería y no puedo soportar el olor. Me resultaría imposible comerme eso.
- Bueno, tampoco parece muy grave. A veces sufrimos cambios hormonales asociados a la edad -¿me estaba llamando viejo?- y nos ocurren estas cosas. Quizás podría derivarle a un endocrino, si eso le preocupa.
Mamanatas tensaba poco a poco la expresión, como si pensara que todo era una pérdida de tiempo. No dejé que me influyese y continué.
- No, si lo de los olores es lo de menos. Es que también me siento muchas veces empachado después de comer. Llego a la cena sin apetito, y no es raro que a veces sienta alguna náusea o pequeño mareo ante la presencia de comida.
- Vaya, eso sí que me extraña. ¿Y nota alguna cosa más?
- Pues lo más destacable es lo cansado que me siento. Es hacer cualquier cosilla o algún juego físico con el peque y me fatigo. Por no hablar de la somnolencia… antes no me dormía nunca viendo la tele y ahora es ponerme en una posición cómoda y se me caen los párpados irremediablemente.
- Interesante, interesante… – el doctor iba tomando notas.
Mamanatas comenzaba a respirar produnda y sonoramente dando muestras de impaciencia.
- ¿Alguna manifestación física más? Cuanta más información tengamos, más fácil será intentar encontrar una solución. Aunque probablemente no sea más que estrés. Ya sabe, la enfermedad del siglo XXI.
- Hombre, quizás no tenga nada que ver, pero a veces siento un dolor intenso que me empieza aquí -me señalé la parte baja del glúteo- y me baja por la pierna hasta casi la rodilla.
- Dice que es ciática, doctor -señaló mamanatas con sarcasmo-. Nunca la ha tenido así que no sé de dónde lo saca, pero él está convencido de que es eso.
El médico permaneció callado unos segundos mientras releía la información que había ido anotando. Luego comentó:
- La verdad es que es un caso infrecuente. Todos esos síntomas aparentemente no relacionados pero que aparecen juntos… quizás convenga hacer una analítica para tratar de afinar un poco más. Antes de eso, intente pensar, ¿alguna otra cosa no habitual que haya percibido recientemente?
- No sé… ahora que lo dice, pues sí que he notado que tengo el vientre algo más hinchado. Mi mujer dice que estoy engordando, simplemente, pero claro, con el resto de síntomas todos juntos y con la cantidad de cosas raras que se ven, ya no sé qué pensar.
- Bueno, pues para eso tenemos un poco más de suerte. En la consulta de la enfermera tenemos un pequeño ecógrafo. Vamos a hacer una revisión rápida extraoficial, aunque sea para tranquilizarlo -dijo el médico para mayor asombro de mamanatas.
Nos fuimos los tres a la consulta adyacente, me quité la camiseta y me tumbé, me untó con la cremita pringosa y me puso el aparato sobre el vientre. Durante un buen rato, estuvo moviéndolo de un lado a otro. Mamanatas comenzaba a moverse impaciente por la consulta, suspirando y meneando la cabeza de lado a lado. Finalmente, el doctor dijo:
- Pues no veo nada, más allá de un hígado algo graso. Creo que su mujer tiene razón y simplemente está engordando. Creo que vamos a pedir entonces la analítica y también una radiografía de contraste de la zona abdominal y…
Y entonces, mamanatas estalló:
- Bueno, ya está bien. ¡Consentí en venir contigo hasta aquí pero ya no puedo más! ¡Lo último sería perder más tiempo y dinero con pruebas inútiles! ¿Quiere saber lo que le pasa a mi marido? Pues se lo voy a aclarar yo.
Con la fuerza que le daba la indignación, cogió el ecógrafo del médico repentinamente con la mano izquierda mientras con la derecha se levantaba la camiseta, y sin que el médico tuviese ni tiempo de reaccionar, lo puso bajo el ombligo e hizo un poco de presión. Apenas pasaron un par de segundos para que apareciera esta imagen en el monitor…
… y que el doctor, boquiabierto, pudiera constatar que mi capacidad de somatizar el embarazo rompe las fronteras de lo paranormal.
mamanatas: Esta historia está basada en hechos reales… vale, lo de ir al médico no, ¡era lo que le faltaba! todos los síntomas que comenta aquí el amigo dice que los tiene él, todos y cada uno de ellos, y no los sufre en silencio precisamente. Madre mía, hartita me tiene. Y para colmo de mis despertares nocturnos, el de proporciones hercúleas está roncando más que nunca, qué cruz!
Paparracho y la formación musical
En mi familia hay y ha habido varios músicos. Mi abuelo paterno, Ángel González Arias, tocaba el bombardino en la Banda de Música de León y llegó a dirigirla muchos años. Mi tío abuelo por parte de madre, Antolín de la Fuente Cla, se dedicó a la música toda la vida, multiinstrumentista y también fue Director de la Banda de Música de Gijón. Su hijo, autodidacta, vive de la música y ha tocado en muchísimos grupos. Otro tío mío es pianista y dirige la Coral Lírica de Torrevieja, otro es trompetista, otra prima pianista, otros dos primos DJ que son auténticos artistas… con tanta corchea a mi alrededor, entraba dentro de la lógica que yo también tuviera inquietudes musicales.
En casa algo debieron de notar. Seguramente me pasaba el día haciendo como que tocaba instrumentos o me fijaba mucho cuando había música en la tele… no sé cómo sería, porque no me acuerdo (quizás esa fiel lectora que responde al nombre de “mamá” pueda aclarar algo). Lo que sí recuerdo es que un día, teniendo 8 años, me preguntaron si me gustaría tocar algún instrumento. Es curioso cómo funciona la memoria, porque se te van borrando cosas paulatinamente, muchas importantes, pero otros recuerdos quedan vívidos para siempre. Y de ese me acuerdo perfectamente. Estábamos en casa de unos de sus mejores amigos. Mis padres estaban en el salón con ellos y yo jugando con los hijos en la habitación. Me llamaron para hacerme la pregunta y yo dije que sí, que me gustaría. Y lanzaron la gran cuestión: “¿Y qué te gustaría tocar?”
Qué dilema: a mí me gustaba el teclado (el órgano, lo llamábamos de aquella). Los hijos de sus amigos tenían un Casio PT-82 que a mí me volvía loco. No era el casiotone más básico; tenía más ritmos, más melodías y, sobre todo, un sistema con pequeños leds sobre las teclas que siguiéndolos, tocabas canciones como Greensleeves. Me chiflaba. El problema era que lo que molaba de tocar en un grupo era estar de pie bailando a la vez, como los guitarras, y no escondido en la parte de atrás del escenario detrás de un teclado. No os lo creeréis, pero cuando me lanzaron la pregunta, en la tele que ellos veían tocaba un grupo (¿Olé Olé en la época de Vicky Larraz?) y el del teclado lo llevaba colgando, como los guitarristas. ¡Qué epifanía! “Eso. Quiero tocar el órgano, ¡pero de llevarlo colgado!”.
mamanatas: Esto es de las cosas más horteras que se me puedan ocurrir. Madre mía, después de tantos años y sigo descubriendo cosas sobre ti: comparto mi vida con un nerd en potencia.
Ahí empezó todo. Mi tío abuelo daba clases de órgano en una academia (Casa Viena, en Gijón, que vendían muebles e instrumentos Yamaha) y me apuntaron con él. Corría el año 1983, tenía 8 añitos y viví momentos muy felices aprendiendo. No se me daba mal y me encantaba. Mi tío hacía los arreglos para órgano de todo tipo de música, desde la sinfonía 40 de Mozart a Thriller, pasando por boleros, Rock’n’roll de los 50, Beatles, española de la época… a mi casa ya había llegado un órgano enorme con dos teclados y pedalera y en un par de años me encontré tocando en las fiestas del barrio de mis abuelos, con el auditorio del Centro Social lleno. Fueron quizás mis momentos más felices y anda por ahí un recorte de periódico de esos que los orgullosos padres siempre conservan.
Cuando tenía unos 10 años, el órgano comenzaba a quedarse corto y asesorados por mi tío y con mi visto bueno, mis padres me apuntaron a Piano y Solfeo en otra academia. No me gustaba tanto (yo quería órgano, no piano… era un crío), pero no estaba mal y me resultaba bastante fácil. Entró un piano en casa, marca Belarus, que resultó bastante mal y fui avanzando hasta que llegué a cuarto y me atasqué. Por aquel entonces era tremendamente nervioso y aun llevando bien el curso, el examen que se hacía con tribunal en Oviedo siempre era un fracaso. Me sabía todo de memoria, mis dedos estaban viciados de tanto estudiar aquellas obras una y otra vez… llegué a aborrecer el piano, y tras tres intentos, lo dejé.
mamanatas: una pena… a mí me hubiera gustado tanto que me hubieras conquistado dedicándome una canción al piano. Pero esa es otra historia… como la que me contaron unos amigos cabroncetes. Y dice así: un día fueron a buscarte a casa, llamaron y abrió la puerta tu madre. Cuál fue la sorpresa de ellos cuando te encontraron tocando al piano el “Right here waiting for you” de Richard Marx y tres jovenzuelas alrededor de ti. Cómo se descojonaron y se descojonan recordando la historia. Aunque seguro que tú te comías más colines que ellos XD
Ahí le has dao! Envidia es lo que tenían
.
mamanatas: pon el vídeo si tienes huevos, jajaja.
En fin, que la música me seguía gustando mucho y mi tío abuelo me ofreció la posibilidad de aprender a tocar el requinto (clarinete piccolo) en la Banda de Música de Gijón, donde había una escuela para “educandos”. Lo acepté ilusionadísimo y ahí comenzó mi segunda fase de formación musical. Tendría unos 14-15 años por aquel entonces y toqué el requinto y el clarinete de forma continuada durante otros 12, más o menos, hasta que me vine a vivir a Madrid. En la Banda de Música llegué a ser uno de los clarinetes principales (no el concertino) y concluí mis estudios con ese instrumento, además de armonía, conjunto coral, etc, etc.
A día de hoy, me sigo conociendo de memoria la mayoría del repertorio habitual de bandas y me es imposible ir al templete de El Retiro sin tararearme todo lo que tocan. Amaba el clarinete y aún de vez en cuando lo saco y rememoro viejos tiempos, aunque he perdido prácticamente la capacidad de tocarlo con cierta dignidad.
mamanatas: calla, calla, que solo se me ocurre a mí regalarte un disco de jazz específico para tocar con un clarinete, después de chorrocientos mil años sin tocarlo. Pensé que te daba un jamacuco, qué manera de ponerse colorao, qué manera de hiperventilar, peor que aquel día de la pipa moruna y el final con vómito. Pero eso sí que es otra historia, jijijij
Toda mi vida relacionada con la música y su formación. ¿Y qué conclusiones saco? Estudiar música es de las cosas más maravillosas que hay y debería recomendarse a todos los niños. Muchísimos programas educativos inciden en la importancia de la música y no puedo estar más de acuerdo. Sin embargo, también tiene sus sombras. A medida que uno avanza hacia el profesionalismo, el ambiente se torna oscuro y desagradable. Son pocos los que pueden vivir de la música (como profesores en conservatorios, profesionales en orquestas o bandas, etc) y las envidias, las ambiciones desmedidas, las puñaladas traperas, los amiguismos y el resto de mezquindades del ser humano afloran, lenta pero inexorablemente, hasta que lo inundan todo.
Quizás mis experiencias personales me hagan ser parcial y mi opinión no sea suficiente para tener una idea justa del mundo de la música, pero desde luego, a mí ese mundo turbio me ha marcado. Hasta llegué a decirme a mí mismo que no orientaría a un hijo mío hacia la música, que lo apoyaría incondicionalmente si le viera inquietudes musicales, pero no trataría de ser yo el que lo estimulase.
Pasados los años vuelvo a ver las cosas en perspectiva y ya no soy tan asertivo con esto. Priorizo más los momentos maravillosos que he vivido en mi vida con la música y destierro los malos. Y así estoy ahora, viendo cómo el guaje monta baterías por su cuenta con cualquier cosa que haga ruido al golpearla, cómo intenta tocar la flauta o cómo me mira en esos escasos momentos en los que agarro el clarinete.
Y cómo, cuando fui a enseñar a su cole lo que era un clarinete y cómo se tocaba, permanecía sentadito junto a sus compañeros sonriendo y les decía: “¡Es mi papá!”
¿No hay soluciones? Lo que no hay son ganas.
Esta entrada es continuación de la que publicamos la semana pasada. En aquella, mostraba mi indignación por la mediocridad de los políticos, el oportunismo de los economistas y la obsolescencia del modelo neoliberal (que no liberal, por más que se intenten apropiar de esta palabra, que bien que me duele) que ha traído mucho bienestar y riqueza para bastantes durante un tiempo y miseria para muchos. Cada vez más.
Muchos opinamos que el modelo está agotado y que no hay que tomar medidas para “curarlo” sino que hay que romper con muchas premisas que se toman como axiomas inmutables sin que realmente haya una necesidad real de mantener este sistema. En esta entrada, plantearemos algunas ideas para mitigar o directamente liquidar esa diferencia entre ingresos y gastos que Rallo cifraba en 135.000 millones anuales y que, de seguir en la línea que llevamos, será mayor cada día. Y será mayor porque, por más recortes que se hagan, el país es económicamente insostenible con tasas de paro superiores al 20%, no digamos ya del 25% como ahora (incluso parece mágico que pudiéramos crecer cuando la tasa era del 15%). Ese es uno de los principales secretos de esta crisis: no es el despilfarro, sino la terrorífica merma de la actividad.
Los neoliberales enseñaron a las empresas que tener dinero en efectivo y ahorrar era innecesario e ineficiente; que las cuentas cuanto más vacías estuvieran mejor, que el dinero tenía que estar en movimiento y que el crédito era la mejor solución para esto. Cuando a raíz de la crisis de las subprime en EEUU comienza a generarse la desconfianza hacia el deudor, las entidades pasan a mirar con lupa cualquier solicitud de crédito. Si antes te lo daban contabilizándote incluso tus ingresos “en negro” (y esto daría para otro post), ahora no te lo dan incluso aunque no hayas impagado nunca una deuda. Por si acaso.
Sin esos “ineficientes” ahorros en las PYMES (que encima pagan el IVA antes de cobrarlo o acumulan deudas de Instituciones públicas impagadas desde hace meses, que esto también da para otro post), el sostenimiento de la actividad es imposible y muchos se ven obligados a cerrar no teniendo ni para pagar las indemnizaciones de sus trabajadores, que se ven obligados a ir a FOGASA, cuando no tienen a la gente trabajando sin cobrar a ver si el ayuntamiento, diputación, autonomía o estado les paga de una vez lo que les deben.
Menos milongas: no hay milagros. Si 2 millones de los cinco y pico de parados que tenemos trabajasen, las cuentas SÍ saldrían y ni déficit ni hostias en vinagre. Pero generar empleo recortando la inversión es materialmente imposible.
Vamos entonces a poner algunas medidas sobre la mesa de debate. Estas son las que se me ocurren en caliente, alguna en la que estaremos todos de acuerdo y otras que quizás sean impracticables o poco útiles. No me dedico a esto, pero puestos a cambiar, no pienso dejar de contemplar una posible solución sin por lo menos analizarla. Os animo a poner vuestro granito de arena en los comentarios. Aquí van las mías:
- Lucha contra el fraude fiscal: los inspectores de Hacienda lo han cifrado en (creo recordar), 70.000 millones de euros al año. Vaya, más de la mitad que se necesita según Rallo y nadie se ha planteado otra cosa que… una amnistía fiscal para estos grandes delincuentes. Brillante.
- Incremento de las tasas sobre las rentas del capital, que las del trabajo y el consumo ya están suficientemente altas. ¿Qué me dicen? ¿Qué los capitales se irán del país? ¿los de las SICAVs también? Echad un vistazo a las espeluznantes cifras de salidas de capital del país en el último año y veremos si afectan más un par de puntos o el miedo a que esto haga crack definitivamente.
- Encabezar un movimiento internacional contra de los paraísos fiscales. Y retratar a aquellos que no quieran participar en el mismo. Algunos creen que el bloqueo a Cuba es sanísimo y otros pensamos que contribuye al sufrimiento del pueblo cubano mucho más que el propio sistema en sí; ahora, en bloquear económicamente a los paraísos fiscales no piensa nadie y si esto no se ha hecho es por la incestuosa relación entre las grandes fortunas, las grandes corporaciones y los grandes gobiernos. Es inadmisible que sigan existiendo ni un día más.
- Legalización de las drogas y la prostitución. Barreras morales hacen que miremos para otro lado y que se dejen de regular aspectos que redundarían en salud y seguridad ciudadana, por no hablar de los suculentísimos ingresos fiscales de unos niveles inimaginables. Y la situación de ilegalidad o alegalidad no va a hacer que dejen de existir, así que regulémoslo en beneficio de todos.
- Imposición de aranceles severos a aquellos países en que no se respeten los derechos humanos y los de los trabajadores. No es tolerable que haya quien, atemorizando o alienando a sus ciudadanos, consiga que trabajen en condiciones de semiesclavitud (o sin semi) produciendo a costes que hacen inviable la viabilidad industrial de países que sí respetan a sus ciudadanos. Si esos ciudadanos son 1300 millones, ni hablamos ya de dónde puede quedar la industria del resto de países. Bueno, dónde puede quedar no; dónde está quedando.
- El Estado (nosotros) no ha de cubrir las deudas fallidas de las empresas privadas. Si yo invierto en bolsa en una empresa que se va a pique, pierdo mi dinero. Si un gobierno o una empresa invierte en una entidad financiera que se va a pique (e invirtió en ella porque daba más interés y daba más interés porque era más arriesgado), pues también pierde su dinero. Es así de sencillo.
- Renegociar los plazos y los intereses de la deuda soberana. Aquí se renegocian los plazos de los clubes de fútbol, las deudas de los grandes promotores, se perdonan los fraudes fiscales… pero no, la deuda se paga aunque sea a costa de los pensionistas, los funcionarios, los dependientes, la sanidad y la educación. Así lo garantiza la Constitución que modificó Zapatero de acuerdo con Rajoy al dictado de Merkel. Con tanta seguridad de pago, deberíamos tener un tipo de interés casi negativo, no? Ah, que no… Pues hemos de exigir (y sí, podemos exigir como grandes deudores que somos, igual que los Promotores pueden negociarlo con los bancos) carencia para los intereses y aumento del plazo de la deuda. Si el acreedor quiere, bien, y si no, se impaga hasta que quiera, que siempre es mejor cobrar tarde que no cobrar y si invirtieron a deuda española al 6% en lugar de alemana al -0,5% es porque sabían que asumían riesgos, ¿o eran pobres incautos como los del forum filatélico?
- Devaluación del euro. El día que renunciamos a controlar nuestra política monetaria, quedamos a disposición de lo que le fuera mejor a Europa, sin ningún arma más que la política fiscal a nivel nacional, con implicaciones directas en el consumo interno. Si se devaluara el euro aumentarían las exportaciones y mejoraría la balanza comercial, pero los países en la que ésta es favorable ganarían menos. A ver quién está en esa situación… ¡ahí va! ¡Alemania! ¡No me lo esperaba! Cuando en 2002 nació el Euro, por 1 dólar te daban casi euro y medio. Ahora, por un dólar te dan 77 céntimos. Casi la mitad que aquel entonces… Pues una gran parte de nuestros problemas pueden encontrarse aquí. Con un euro más barato, nuestras empresas serían internacionalmente mucho más competitivas.
- Más Europa o “adiós, Europa”: Esta Unión Europea, nido de políticos mediocres, cargos enchufados a dedo, donde los presidentes nacionales (algunos) pesan infinitamente más que aquellos elegidos por el pueblo para el Parlamento Europeo (donde reside la Soberanía popular, aunque esté diseñado para pintar entre poco y nada) y donde cada uno intenta sacar la mejor tajada para sus intereses (personales, de partido y de país, por este orden) es un fiasco. O nos convertimos en un país como federación de estados donde todos entienden que o vamos bien todos o vamos mal todos, o no somos nada. California entró en suspensión de pagos, al borde de la bancarrota, hace poco más de un año. ¿Pasó algo? No, porque EEUU asume que California es parte del país y que ha de financiarse con deuda federal, al mismo precio que el estado más responsable. Aquí, unos pagan el 7 y otros cobran por vender deuda, por no hablar de casos como el de Grecia, que paga un 16% de intereses por su deuda externa y no hace tanto, un 28% (una auténtica vergüenza para Europa que algún día saldrá en los libros de historia para nustra humillación). Pero como esto es un engendro, los fuertes miran para otro lado.
- Auditoría de costes del sector energético y liberalización real del mismo. Se tomaron muchos esfuerzos para acabar con un monopolio público para crear un oligopolio privado; una situación infinitamente peor para los ciudadanos. Oligopolio tanto en la generación como en la distribución y la comercialización, con lo que no sólo se pactan los precios de venta final sino también los de los mercados energéticos. Esto ha creado la siguiente situación: tenemos la energía más cara de Europa (salvo Malta o Chipre, casos evidentemente no comparables) y encima, los productores dicen que hay un déficit entre lo que el estado les paga y lo que a ellos les cuesta, costes que nunca han justificado ni se han sometido a estudio o auditoría alguna. Esta kafkiana realidad es lo que genera el llamado “déficit tarifario”, que crece cada día sobre nuestras espaldas asfixiándonos un poquito más. Esto es insostenible y hay que acabar con ello de forma inmediata.
- Reducción de gastos innecesarios y auditoría de toda subvención existente: No se puede recortar ni un céntimo más de educación, sanidad, pensiones o dependencia mientras se pueda comprar un sólo coche oficial, un billete en business, actos protocolarios, asesores absurdos o políticos sin contenido como los senadores. Es éticamente inadmisible. Igualmente, han de acabarse los privilegios fiscales y las subvenciones siempre que no se demuestre fehacientemente que es más eficiente (en términos económicos o sociales) la subvención que la no existencia de ella. Y me da igual que sea para los sindicatos que para la iglesia, los partidos, la monarquía o el sursuncorda. Auditorías públicas detalladas y sin compasión con el que esté haciendo un mal uso.
- Por último, me reservo la que a muchos les parecerá más estrambótica: eliminación del dinero físico. Se acabó llevar monedas o billetes encima. Todo, desde una gominola hasta un piso puede comprarse con otros medios de pago sin necesidad de utilizar dinero. En Sruecia, un espejo en el que mirarse tantas veces, sólo el 3% del dinero que se utiliza en cualquier transacción económica es en papel-moneda. Esa bancarización total (que generaría ingresos extraordinarios a la banca que habían de compensarse con rebajas espectaculares en las comisiones de servicio) implicaría la desaparición del fraude y el dinero negro por completo. No es tan difícil, pero hay que querer luchar contra ello. ¿Se quiere?
Otra vez me ha quedado el post muy largo y eso que no hemos tocado las medidas para acabar con la corrupción política o para facilitar la vida a las pequeñas empresas; esto quedará para más adelante. En cualquier caso, prometo no volver a sacar el tema en mucho tiempo y retornar a nuestra frívola vanalidad habitual. Tampoco es cosa de aburrir al personal y con estos dos posts, me he quedado muy a gusto. :)
No soy yo, eres tú. No es una crisis, es que ya no te quiero.
Este no es un blog de política o economía… aunque después de un año (que cumpliremos la semana que viene), tampoco nos queda muy claro qué tipo de blog es: no es de crianza, no es de humor por más que lo intentemos, ¿personal? Eso sí, e intransferible, ¿familiar? Quizás también. Digamos que es un guirigay y, como es nuestro y no tenemos espónsores o jefes, podemos permitirnos el lujo de hacer de nuestra capa un sayo a riesgo de perderos a algunos como lectores (o no).
La cosa es que he leído la última entrada del blog de la madre tigre, donde habla de un libro de un economista que acababa de leer (“Una alternativa liberal para salir de la crisis”, de Juan Ramón Rallo), y sin centrarse en aspectos ideológicos, recomendaba su lectura como imprescindible. Pulsando sobre su nombre se enlaza con el post, para que tengáis más datos sobre el tema si os interesa. Yo me quedo con la frase en la que dice que España necesita ahorrar 135.000 millones al año para ser viable, ero la receta mágica del señor economista es seguir apretándose el cinturón de una forma mucho más drástica que la que ya estamos sufriendo en carne propia. Ya sabéis, eso de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y tal y tal. Otras medidas propuestas pasaban no sólo por los recortes drásticos (¡malos, que gastáis mucho!) sino por las privatizaciones (¡lo público, caca!), llegando a proponer la privatización del propio Banco Central Europeo.
Yo, que soy muy de indignarme y de sangre caliente, me voy a arriesgar: no voy a leer su libro porque independientemente de que haya una posibilidad de que el resto del contenido del mismo sea una maravilla (que no lo creo), solo con esas píldoras ya tengo suficiente para sentenciar a lo Fernán Gómez: ¡A la mierda! Privadamente, como a usted le gusta.
Primero, porque no necesitamos economistas que nos analicen qué hicimos mal en el pasado y que nos digan ahora que hay que amputar la pierna cuando si nos hubieran curado el padrastro hace 10 años no teníamos gangrena ahora. Para comentarios oportunistas no hace falta una licenciatura ni escribir un libro; me basta con subirme un taxi en Madrid.
Segundo, porque (me vuelvo a arriesgar, porque no sé si es el caso de este señor) entre los recortes de lo público, siempre está el gasto en educación. Y desprecio a todo aquel que confunde gasto con inversión, más aún si es economista porque entonces ya no es una confusión, sino manipulación. Ahorrar en educación tiene mucho más coste a largo plazo que invertir en ella. Y no hablo de coste social ni otros términos de similar nivel flowerpower. Hablo de miles de millones de euros. Hay suficientes estudios matemáticos que lo demuestran no sobre suposiciones, sino sobre datos reales. Recordemos que el paro está afectando prácticamente en exclusiva, a las capas menos formadas de la sociedad (sí, ya sé que nos afecta a todos, pero los datos estadísticos están demostrando que más del 90% de desempleados de la crisis actual no tienen Educación Universitaria o Formación Profesional). Estos parados no sólo no pagan los impuestos que se ingresarían sino que cuestan dinero al estado, todo esto sumado al drama detrás de cada caso. No voy a hacer cuentas, porque ya hay gente seria que los ha hecho y están a tiro de Google de cualquier interesado.
Tercero, porque van más de 30 años desde el cambio de modelo económico global que impulsaron Thatcher y Reagan, 30 años desde que los postulados de la Escuela de Chicago se impusieron a los Keynesianos y, los grandes poderes fácticos nos venden como lo único viable. Este modelo en el que la mayoría de los países, muchas empresas y algunos particulares vivieron por encima de sus posibilidades a costa de la deuda, con la connivencia de los grandes poderes económicos y financieros. Un modelo piramidal insostenible que todo el mundo sabía que iba a reventar y nadie hizo nada por desmontarlo. Ahora sí, ahora nos dicen que los ciudadanos vivimos por encima de nuestras posibilidades. Pues la solución de este hombre para el modelo fallido es… ¡MÁS MODELO! Más liberalización, más privatizaciones, más recortes del gasto social. Para estos fenómenos, el modelo no ha fallado por exceso sino por defecto. Pues a otro perro con ese hueso.
Cuarto, porque ahorrar 135.000 millones no es recortar 135.000 millones. Es que la diferencia entre los ingresos y los costes actuales ha de cambiar en esa cantidad (según sus cálculos). Pretender hacerlo solo recortando gastos implica reducir inversiones, lo que reduce la actividad económica y la producción, genera más paro y, a la postre, más gastos y menos ingresos fiscales. Por último, trae consigo esperar a que dentro de un año nos diga el economista de turno que el año siguiente hace falta recortar otros 40.000 millones más de los 135 mil del año anterior porque han cambiado las variables.
Son tiempos de grandes políticos y de grandes decisiones, no de perfiles bajos rodeados de lobbies que le dictan al oído lo que le va bien a la ¿sociedad? Hemos de exigir que se rompa por completo con los axiomas aceptados en las tres últimas décadas. Han de ponerse nuevas perspectivas sobre la mesa de debate y analizarlas sin someterlas a las reglas del liberalismo económico. No vale ya con recortar, hay que CAMBIAR. ¿Por qué en ningún foro de poder se plantean otras alternativas a este modelo caduco y empíricamente agotado?
Y vamos a cortar aquí por hoy, porque el post está saliendo demasiado largo y técnico. Mañana, intentaremos proponer algunas alternativas, porque no es verdad que no haya otros caminos.
La entrevista de mundobebes.net
Es un clásico en la red de blogs familiares y esta vez nos ha tocado a nosotros “protagonizar” una de las pequeñas entrevistas de la tienda de puericultura mundobebes.net. Hoy podéis leernos AQUÍ.
Paparracho y las mujeres (I): El Aeróbic
Bueno, bueno, amigos… llevo tiempo amenazando con escribir algún post en el que hablar de mi lado femenino. Todos tenemos uno, pero el mío parece muy marcado. Cualquiera podría sospecharlo viendo que con mamanatas llevo un blog familiar (¿cuántos hombres estamos entre los casi 500 blogs de madresfera?) pero la cosa va bastante más allá. Empecemos esta “sección” contando una anécdota personal con el aeróbic; lo normal sería no contarlo, lo sé, pero la vergüenza ya la perdí hace mucho tiempo.
Hace cosa de tres años, andaba yo preocupado por mi peso… o por la evolución de él. El guaje estaba en camino y yo no quería que se encontrase con un padre gordo. Sí, qué pasa, estoy algo gordo. Bueno, en las revisiones médicas me dicen que mi Índice de Masa Corporal es de “preobeso”, o dicho de otra forma: pregordo. Es un palabro horrible, pero hay que llevarlo con dignidad.
El caso es que por mi edad, podríamos decir que soy también “previejo”, con lo que mi sentido de alerta del cerebro reptil (“lizard brain”. We love you, Dexter Morgan) comenzó a lanzarme mensajes muy claros: hay que cuidarse.
mamanatas: Lizard brain… o pitopausia, jijiji. El pobre ya lleva unos años resentido con el paso del tiempo y la imposibilidad de gustarle a unas becarias jovencitas así que tuvo una temporada de querer mejorar físicamente… le duró poco y ahora estamos como estamos ;P
Recordé entonces que el doctor del reconocimiento médico me dijo que me convenía reforzar el cardiorespiratorio haciendo ejercicio aeróbico. Llegué a casa y se lo comenté a mamanatas:
- Cariño, tengo que hacer ejercicio aeróbico, me lo ha dicho el médico.
- Bueno, pues apúntate a aerobic; está muy entretenido – respondió casi inmediatamente
- ¿Cómo que aeróbic, eso no es de chicas? – dije yo, atapuerquense de la vida.
- Pues no, hijo, no, cuando yo iba al gimnasio siempre había bastantes tíos cachonguis en las clases de aeróbic; poca gracia tenían en las coreografías, todo hay que decirlo, pero con tu desparpajo…
- Pues yo había pensado en andar, correr suave, montar en bici… – dije temeroso
- A ver, paparracho, piensa una cosa: Te conviene el ejercicio aeróbico… y qué hay más aeróbico que el aeróbic???!!! Si se llama igual!
Giró la cabeza tras esas palabras y pude ver cómo sonreía maliciosamente pensando, seguramente, que yo era tonto. Mientras tanto, yo empezaba a contemplar con interés la opción del aeróbic: especulaba en silencio con la posibilidad de mejorar mi forma física y la tonificación muscular al tiempo que me alegraba la pestaña viendo hordas de juveniles féminas en mallas apretadas con coreografías sexies y repetitivas.
Como somos muy de lo público y mamanatas tenía las mañanas libres por aquel entonces, ella se encargó de ir a pedirme plaza en la clase del polideportivo del barrio.
mamanatas: Esto tenía que habernos dado una pista de lo que le esperaba a paparrachonasarre. Cuando le di el DNI de mi cónyuge y la solicitud para aeróbic a la chica de la taquilla me soltó desde lo más profundo de sus entrañas: “¡pero es un CHICO!”. Cuando se lo conté a paparracho tuve que usar toda mi demagogia para convencerle de que independientemente del comentario debía ir: “¿y tú te llamas progre? eres un retrógrado y un antonioalcántara y un antiguo”, que viene a ser todo lo mismo pero a él le sirvió para pasar por la experiencia y poder contarlo ahora, jijiji.
Llegó el gran día. Fui con un pantalón de deporte y una camiseta, muy lozano. Dejé las cosas de la ducha en el vestuario, donde me encontré sorprendentemente solo, y me dispuse a salir a la pista del polideportivo, convenientemente partida en dos para aprovechar bien los espacios y maximizar el uso. Tras una mirada general, no podía salir de mi asombro: era realmente el único hombre en una clase de 50 personas. Eso no suele amilanarme, pero la situación real era más dramática de lo que había sospechado. La más joven pasaba holgadamente de los 40 y podríamos decir que el menos preobeso de la sala, era yo.
Nadie me había mirado raro (las mujeres nos dan lecciones cada día, amigos), así que me agarré los machos y me dispuse a ser un buen alumno. Y entonces empezó: la horrible música estruendosa. Ni siquiera sabía que existían eso tipos de canciones. Algo entre rumba, latineo, chundachunda, techno-malo… ¡no podía ser peor! pero había que aguantar el tipo. Empezó el ejercicio muy suave (un calentamiento pensé yo), siguió poniéndose suave y luego, volvió al muy suave. Me desesperaba con la pérdida de tiempo porque ni sudaba y del alegramiento de pestaña, nasti de plasti. Comenzaba a plantearme que aquel no era mi sitio.
mamanatas: Yo, eso de que no sudaba, lo tengo que poner en duda, porque hasta cambiando una bombilla suda… ummm
Y llegó el momento de la arenga: a medida que mis curvilíneas compañeras comenzaban a rezagarse en los ejercicios, la profesora animaba: “Venga, chicas, que hay que bajar esa barriguita” o, un poquito más tarde: “Ánimo, chicas, que nos vamos a poner todas guapísimas”… yo admitía el femenino genérico dado que yo representaba en exclusiva al 2% de hombres en la sala, así que esas frases minaban mi espíritu, pero de una forma asumible. Pero entonces llegó la frase definitiva mientras tumbados en el suelo levantábamos lateralmente la pierna una y otra vez: “sin perder el ritmo, chicas, ya sé que es duro pero el verano está aquí… ¡y tenemos que estar bien para el tanguita!”.
Ahí fue donde decidí que era mi primer y último día con el aeróbic. Aguanté estoicamente hasta el final de la clase con la poca dignidad que me quedaba y cuando se acabó aquel ruido infernal, pensé que todo había acabado y me encaminé hacia el vestuario masculino. Pero, ay, comenzaron a levantar el telón que partía en dos el polideportivo y allí estaba entrenando un equipo masculino de balonmano, musculosos jóvenes que revisaron ocularmente de forma detallada nuestro grupo, ávidos de alegría de pestaña, para encontrarse con un conjunto de mujeres que podrían ser sus madres y un preobeso que no sabía ya de qué color ponerse.
Y esto es todo. Obviamente, no tuve fuerzas para volver allí, aunque no fue realmente mi última clase de aeróbic: meses después volví a ir a un gimnasio durante una temporada, pero eso es otra historia…
Los libritos de los huevos…
Vayamos por partes, amigos… yo tengo un pasado como lector. Antiguamente devoraba libros y durante años me pavoneaba delante de mamanatas diciendo cosas como “cuando hayas leído la mitad de libros que yo, hablamos de tú a tú”. Soy así de cabrón, sí. La cosa es que cuando dejé de poder ir en transporte público al curro y, sobre todo, después de tener al guaje, mi tiempo dedicado a la lectura es tan ridículo que me da hasta vergüenza decirlo. Por ello, me reservo para grandes joyas literarias, especialmente nonacentistas: mis favoritas.
mamanatas: Sí, y para grandes joyas televisivas… cualquier tróspidoreality de la MTV te EN-CAN-TA. (Yo también soy así de cabrona, sí.)
¿Los best-sellers? Escapo de ellos como de la peste. El último que me leí, hace años, fue “El Código Da Vinci”. Ya lo había leído el 80% de los españoles y alguien que no me conocería demasiado bien me lo regaló. Decidí leerlo, y solo contribuyó a acrecentar mi animadversión a este tipo de libros.
El fenómeno actual es esto de “50 sombras de Grey”. De repente parece que se ha inventado el concepto de literatura erótica para mujeres, como si el “Sonrisa Vertical” lo hubieran ganado siempre hombres o “El amante”, “9 semanas y media”, “Historia de O” (con la que, visto desde fuera, hay ciertos paralelismos), “Emmanuelle”, o “Las Edades de Lulú” no hubieran sido escritas por féminas. Me atrevo a decir más: creo que la literatura erótica está fundamentalmente dirigida a mujeres. Nosotros somos más de porno, hablemos claro.
mamanatas: Confieso que estoy pez en estos mundos y esos nombres me suenan de refilón pero ya me he creado una colección en mi kindle llamada “Erótica”… ay, madre, a ver si me he convertido en una ninfómana literaria!!
Yo, que atesoro muchas horas de vuelo en el proceloso mundo del porno y manejo con soltura términos como threesome, gangbang, bukkake o bondage, ¿qué interés puedo tener en leer un bestseller bendecido por febriles campañas de marketing como 50 sombras de Grey? Pues ninguno, qué os voy a contar. Es más, si mamanatas o la alemana hablan de él diciendo que es muy simplón, que parece que lo escribió una redactora de superpop… pues tampoco ayuda, la verdad. Lo que empezó a no encajarme es que, mi costilla, mucho decir lo flojo que era el libro, pero la tía no para… tiene 3 minutos libres entre el postre y que yo le ponga los subtítulos al siguiente capítulo de Breaking Bad, y ahí que se pone a leer. ¿Qué coño tiene este libro?
mamanatas: Ni proceloso ni procelosa, tú lo que eres es un cerdo! Por cierto, curioso que yo sepa lo que es un bukkake de esos porque me lo explicaron mis compis del ciclo formativo a los que yo les sacaba 10 años… sois cerdos desde pequeños!

Mujeres otrora tiernas e inocentes están mutando por el efecto Grey. Obsérvese cómo están apareciendo algunos de sus peluches últimamente según ha podido verificar el equipo de detectives de paparracho
Todo cambió la semana pasada: vamos al parque con mi hermana y los peques y ahí que sale el tema y en un momento dado, aquí la señora dice: “Pues a mí me encantaría tener sexo con Grey, así de claro te lo digo”. ¿Cómo? ¿pero no la ata y le da con la fusta y le hace firmar contratos y no se qué cosas más que jamás te hubieras planteado e incluso detestarías? “Ya, pero es que es un caballero y además, tienen una palabra clave para parar”. Acabáramos, nivel básico de sadomaso. ¡Tengo en casa una sumisa y yo sin saberlo!

Ojo, que el bondage sobre el papel puede parecer muy erótico, pero la frontera entre lo erótico y lo ridículo ¡a veces es muy difusa!
“Tienes que leerlo para entenderlo”, me dice. Y mi hermana lo mismo. Si es que se les escapa la sonrisa pensando en el tal Christian. Le pido que no me haga pasar por la experiencia de leerlo y que me haga una selección de los mejores momentos. Seguro que con un Zapping de esos como los de cuatro tengo bastante… Pero no, que hay que leerlo entero, que no vale ni siquiera saltarse los entrepolvos. Al final va a ser verdad el chiste ese de que las chicas ven las pelis porno enteras para ver si al final los protagonistas se casan. ¡Qué compleja es la mente femenina!
mamanatas: ¿Ves como no te enteras? No es sado, es amooorrrlll y la trata como a una reina y hace que ella se sienta sexy y deseada, todos los días y varias veces al día, toma ya! Y no quiero contarte nada con detalle porque de eso se trata, de la sorpresa, de la improvisación…
Me separo un poco para ayudar al guaje a subirse en un columpio y observo a las dos haciendo cosas raras: juntando las muñecas y poniéndose en cuclillas mientras se descojonan y al acercarme descubro que están hablando de no sé qué atamientos raros que hace el Grey, que si a veces hay que ser contorsionista, que si la chica se llegó a poner el tapón anal o no… ¿Perdona? ¿habéis dicho “tapón anal”? NO DOY CRÉDITO. ¡¡¡Que estamos en un parque infantil, por el amor de Dickens!!!
mamanatas: Solo por el párrafo anterior ya te mereces una noche loca: lo más gracioso que hayas escrito hasta ahora. Así que, ánimo majete, que si mejoras en otras cuestiones a lo mejor consigues acercarte a este ideal del sexo. Y como dices que ya estoy escribiendo demasiadas frases en TU post, esta será mi última intervención, pero va a ser todo lo extensa que me salga del Grey… en realidad, solo quiero añadir que el tío de la foto de abajo me parece perfecto para ese papel; por el amor de Clooney, es guapísimo y atractivísimo y todo lo ísimo que se me ocurra. Y déjame ya, que quiero acabarme el tercero!
En fin, que ha empezado la batalla. Ella me presiona para leer el libro y me apetece tanto como ver “el gato al agua”, pero claro, al decírmelo con esa media sonrisa mientras con su dedo corazón barre suavemente cada vértebra de mi espalda, cantos de sirena anunciando húmedos y felices días futuros hacen que no pueda evitar planteármelo.
Ella dice que le encantaría tener sexo con Grey. A mí me encantaría encontrármelo y romperle los dedos al muy cabrón. ¿Un tío asquerosamente rico de 27 años al que le gusta el sado y que ni siquiera existe y que ha despertado en mamanatas instintos primarios que yo no había conseguido en 12 años de relación? ¡Lo odio! Eso sí, si al final me convence para leerlo y esos cantos de sirena mamanatil no son un “prometer hasta leer y después de leído nada de lo prometido”, igual hasta enmarco el libro y lo cuelgo en la pared del salón.

Al parecer, este es el tío que interpretará a Christian Grey en el cine. Y yo me pregunto, ¿qué coño tiene este tío que no tenga yo? Hombre, ya!
Leer o no leer, esa es la cuestión. Eso sí, en la peli no me pillan. Producción de Hollywood, va a ser un pasteloide tremendo. Yo me espero a la versión porno o, al menos en la española, que eso garantiza tetas como mínimo. Ya lo estoy viendo: Michelle Jenner en el papel de jovenzuela inocente y el inefable Resines como el maduro irresistible.
Actualización: ¡Extra, extra! Si te ha gustado esta ¿reseña? puedes votar por ella hasta el 1 de octubre en el concurso de Madresfera (¡pincha en el enlace y haznos tuyos!). Si ganamos, los libros serán para uno de nuestros amigos y paparracho se compromete a leerlos.
¡Hasta siempre, güelita!
La semana pasada me ocurrió una de esas cosas que sabes desde hace meses que van a pasar pero para las que nunca estás suficientemente preparado: recibir la llamada de tu madre diciéndote que tu abuela estaba muy grave. Viendo lo que le estaba costando reprimir el llanto supe que ya no había vuelta atrás y rápidamente nos organizamos para un viaje express a Gijón. Aún no había llegado a casa cuando fue mi padre el que llamó para decirme, entrecortadamente, “murió güelita”.
Esta es la entrada que más me está costando escribir desde que empezáramos con el blog, pero es algo que tengo en deuda con ella, con Carmina, con Menchu, con güelita Carmen. No quería funerales ni misas de ningún tipo en su despedida sino que leyéramos unas palabras dedicadas a ella. Mi madre me preguntó aquel día si quería escribir algo pero esta fue una de las escasas ocasiones en que me haya arrugado en mi vida, no tanto por el miedo escénico sino por el temor de que la premura y los sentimientos descontrolados que en aquel momento me inundaban, hicieran que mis palabras no estuvieran a la altura que ella se merecía. Afortunadamente, mi padre sí había escrito unas líneas y una hermosa poesía para ella con el encanto que da el amateurismo y el carácter único que tienen las palabras cuando se escriben desde lo más profundo del corazón.

Mis abuelos con mi prima y conmigo en brazos. Todos los llamaban Colás y Carmina, pero entre ellos mismos se llamaban Nico y Menchu. Genios y figuras.
He tenido la suerte de tener cuatro grandísimos abuelos y el lujo de poder disfrutar de ellos hasta mi vida adulta. El primero, mi tan querido Nicolás, lo perdí cuando casi tenía 22 años. A Noelia y Ángel, dos personas únicas cuyos caminos apenas se cruzaron fugazmente, los tuve conmigo hasta hace prácticamente un suspiro. Ninguno de ellos pudo conocer al guaje por esa manía tan del siglo XXI de tener los hijos tan tarde. Carmen, quien conoció no solo al guaje sino a varios bisnietos, hubiera cumplido 92 años este pasado lunes, aunque hacía ya muchos meses que la pobre no quería cumplir más y solo pedía reunirse pronto con los que ya habían partido.
De alguna forma, creo que los abuelos hacen que mantengamos un vínculo con nuestra infancia y juventud. Mientras los tienes, hay algo de ti que sigue siendo un niño. Da igual que trabajes de traje y corbata o que tengas 5 hijos y ya no cumplas los 40: sigues siendo el nietín, y de alguna forma ese punto de apoyo hace que no abandones el guaje que llevas dentro. La marcha de güelita no solo me ha dejado un hueco doloroso imposible de llenar sino que además, he dejado para siempre de ser nieto. El cambio generacional se ha consumado, y yo con estos pelos.

Una de las escasas pero innegables ventajas de la lactancia mixta. Para mí, esta foto de mi abuela dándole el biberón al guaje vale millones de euros.
Tuve la fortuna de estar con ella el fin de semana anterior a su muerte. La había visto muy consumida, más apagada de lo normal y por eso la acaricié mucho y le di muchos besos y nos hicimos alguna foto con el guaje y su primina, de las pocas cosas que aún conseguían arrancarle una sonrisa las últimas semanas. Me alivia mucho saber que estuve allí solo unos días antes y que pude transmitirle el enorme amor que tenía por ella. El que siempre le tuve.
Y es que güelita Carmen era una mujer realmente increíble, con infinitud de vivencias y muchas ganas de contarlas: era una parlanchina impenitente pero no resultaba nada pesada; la típica persona capaz de alegrar cualquier reunión de amigos. Viajera incansable, lo único que le vi reprocharle a mi abuelo Nicolás era el no tener carnet de conducir (él no quería conducir y tampoco quería ir de copiloto como un “pinín”; eran otros tiempos), pero eso no fue impedimento para que recorrieran la península de cabo a rabo solos o en compañía de sus hermanos o amigos más cercanos. De muchos de esos viajes hay fotografías y películas en super 8 que, cuando recuperemos las fuerzas, podremos disfrutar apasionadamente.
Anécdotas para contar hay miles, pero son los pequeños detalles los que me apetece recordar ahora: el cariño con el que nos recibían en su casa a todos los primos cada fin de semana; esos desayunos con Eko que nunca faltaban en casa para güelito y para ella y jamón para los nietos; su insistencia en que fuera mi única prima la que hiciera las camas de todos y cómo aceptó (no sin batallar) que los tiempos habían cambiado y que cada uno tenía que hacer sus propias cosas; su felipismo militante e incondicional; cómo se quedaba dormida cada noche en el sofá viendo la televisión y al día siguiente se lo negaba a mi abuelo (él un día se levantó de la cama y le tapó los cristales de las gafas con cartón… ¡menudo susto se llevó al despertarse!); cuando me enseñó a jugar a la brisca y al chinchón y las divertidísimas timbas en su casa; cómo corregía a mi abuelo las historias que ÉL había vivido en la guerra civil; lo bien que cocinaba (aún no he asumido que se ha llevado consigo su receta de menestra); mis paseos con ellos por el muelle (el puerto deportivo de Gijón), el ir corriendo a su cama los domingos por la mañana para acurrucarme entre ella y güelito mientras escuchaban “los porretas” en la radio; sus “¿y de lo nuestro, qué?” para comenzar una conversación sobre política conmigo; la emoción con la que iba a recogerlos a la estación después de los eternos inviernos que pasaban en Santa Pola; su deseo, apenas hace unos meses, de mejorar un poco para irse de crucero con mamá; bailar con ella el día de mi boda y verla disfrutar hasta las 4 de la mañana; su mirada de emoción en los momentos clave de mi vida…

Cuando con 87 años se vino a Madrid en tren con su amiga Vitorina (de 93) vivimos unos momentos inolvidables. Eran puertas abiertas en el Congreso y disfrutaron como niñas. ¡Obviamente, la foto con Felipín no podía faltar!
Como le dije a ella en su fiesta de los 90 cumpleaños, me gustaría volver a nacer para vivir de nuevo todo esto junto a ella.
Yo no creo en el más allá y en eso ella y güelito tienen gran culpa. Pero no me genera ningún desconsuelo: si estábamos equivocados, güelita, tú tendrás de todas formas un buen lugar en ese cielo que cuentan y si no lo estábamos, seguirás siempre viva no ya en mi recuerdo, sino en el de todas las personas que tuvieron la suerte de compartir su vida contigo. En nosotros nunca morirás. Lo único que lamento es que el guaje haya tenido tan poquito tiempo para disfrutar contigo. Los expertos dicen que no se guardan recuerdos conscientes de lo que pasa antes de los tres años, pero yo te prometo que le contaré todas estas historias y muchas más y que con eso y las fotos y los vídeos, será casi casi como si hubieseis tenido más tiempo. Me encargaré de que él te recuerde porque tú te lo mereces y él no podría permitirse perdérselo.
¡Hasta siempre, güelita!
Paparracho y la noche de chicas
Ay, qué semana de pasión… muchos de vosotros sabéis que en los últimos días, tres chicas con blogs similares a este (en cuanto a ser blogs “no serios” relacionados con la paternidad) empezaron a darse miminos por el twitter y al final decidieron quedar para tomar unos GTs (Gin-Tonics en versión 140 caracteres) y ampliar la convocatoria a otras madres del ambientillo. Como aquí cuadrar agendas no es algo fácil, se fijó una fecha a varias semanas vista: el 15 de junio, ya bien conocido en la madresfera como #15J. Empezaron a juntarse unas poquitas, luego otras pocas más…
Después de unos cuantos días, yo empecé a animar a mamanatas para que se apuntase a la que ya en aquellos momentos se convocaba con hashtags como #maridosdominados #nochedechicasya, etc. ¿Por qué la animaba? Porque desde que tenemos al guaje salimos menos que los Roper ya que:
- Nos encanta salir juntos: fuimos amigos antes que pareja, con lo que nuestros colegotas son casi todos comunes y nunca hemos sentido la necesidad de salir en grupos de género.
- Salir juntos en Madrid es un problema, porque nos da cosa dejar al guaje con un canguro desconocido y porque no queremos abusar de mi hermana.
- Yo, por mi parte, de vez en cuando todavía tengo algún sarao con los compañeros de trabajo, pero esta chica es que no sale de casa ni con agua caliente!!!
mamanatas: casualmente me ha pasado que las poquísimas veces que he pretendido levantarme más tarde, los astros se alinean y ese día el guaje se despierta antes que nunca y paparracho no puede controlar a una personita de 2 años y evitar que golpee la puerta, llore y grite hasta que consigue entrar. Así que no, lo de salir y no poder vegetar al día siguiente en condiciones, ¡no mola!
Vamos, que o salimos en Gijón gracias a los nunca suficientemente bien ponderados abuelos, o nos mimetizamos con el sofá como si fuéramos camaleones.
La cosa es que a mamanatas ya la tenía convencida y todo iba bien. Eran aquellos alegres momentos en los que yo me dedicaba a darle un poco de vidilla a la incipiente convocatoria tomándoles el pelo haciéndome el machista poniendo en duda la asistencia de mamanatas, enviando tweets sobre treintañeras oxidadas y desorientadas, señoras bailando la yenka o que dicen “pinchadiscos” y aquel otro en el que anunciaba que las primeras marcas que promocionaban el evento eran Tena Lady, Indasec, Lady Grecian y Punto Roma. Creo que nunca tuvimos tantos RTs; qué bien lo estaba pasando…
mamanatas: ¿hay algo más cutre que descojonarse de los chistes que cuenta uno mismo?… ¡sí! descojonarte a mandíbula batiente y repetirlos hasta 3 veces, y además intentar explicártelos. Pero hay más: todavía es peor intentar dar esa imagen de machista y luego andar llorando por casa con la duda de si realmente pensarán que eres así y pedirle a tu mujer que escriba tweets desmintiéndolo… paparracho es así: me deja salir hasta las mil pero pretende decirme lo que tengo que escribir para lavar su imagen. ¡Vamos, hombre!
Pero entonces comenzó mi autotortura psicológica: llegó un momento en el que el principal eslógan era #DesvirtualizaciónRealYa y que las apuntadas eran veintipico, luego 30, luego 35, 40… decenas de personas que habitualmente comentan en este blog o que escriben otros que nosotros leemos. Personas que, en algunos casos se venían desde ciudades a más de 500 km de Madrid y a las que me iba a perder la capacidad de conocer en persona.
Coño, aquello ya no era una noche de chicas para tomarse unas copas… era el mayor encuentro de bloggers sobre paternidad de la historia de España. Y yo, que soy muy de naturaleza sociable no quería perdérmelo. ¿Que tengo pene? Eso no me convierte en chica pero… ¿y si os digo que devoro cada Cuore que encuentro a mi paso? ¿y que me encantan las comedias románticas? Yo tengo un lado femenino muy marcado, creedme. De hecho, voy a plasmarlo en algún post para demostrarlo en las próximas semanas. Un montón de verdades inconfesadas que muchos hombres seguro que comparten pero que pocos están dispuestos a reconocer públicamente.
mamanatas: [¿Que tengo pene? Este tío ya no sabe qué hacer para subir en el klout. A la pregunta: pasopalabra]
Entonces empecé a llorar por las esquinas. Primero en casa, donde la pobre mamanatas decía comprenderme y apoyarme y luego, a mi amiga con un hijo peludo y una hija electrónica. El apoyo de ésta, a mis espaldas, llegó en forma de encuesta en el evento de facebook creado para esta macroquedada (¿Qué os creíais? aquí hay evento, patrocinadores y algunas otras cosas que me he enterado y de las que no puedo decir nada bajo riesgo de muerte). La cosa no empezó bien y fueron varias mujeres las que expresaron sus reticencias, pero tras el apoyo de la organización y sobre todo, tras la defensa de esta santa que comparte la vida conmigo, varias cambiaron el voto y fui admitido como UNA más.
Y es que en la quedada del #15J, yo seré eso: una más. Estamos en la segunda década del siglo XXI y, lamentablemente, el hombre aún tiene poco interés en participar activamente en foros relacionados con la crianza. Al contrario de lo que ocurre en otros ámbitos de la vida, no es que seamos marginados por el grupo mayoritario, sino que creo que muchos aún piensan que estas cosas son más “de mujeres”; nos autoexcluímos.
No es mi caso y por eso estoy tan ilusionado con el encuentro de bloggers del #15J. 48 mujeres y dos hombres nos juntaremos para compartir una noche de la que se guardan muchos secretos pero que promete ser apasionante. Esta vez he liado a mi hermana para que ejerza de canguro, pero es que la ocasión lo merece.

Esto del #15J es una cosa seria… si hay manifiesto y todo!!! Como podéis ver, un servidor está amablemente incluído en la descripción junto a mi inseparable mamanatas
Dicho esto, os agradezco a todas que me hayáis aceptado como una más, pero al final no voy a ir porque ese día España juega un partido de Eurocopa y lo primero es lo primero. Seguro que lo entendéis.
QUE NO!!! QUE ES BROMA!!! (que España juega el día anterior, jejeje)
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